Volvimos a utilizar nuestras membresías Priority Pass ilimitada para ingresar al Rex Lounge del aeropuerto de Melbourne. Decidimos encarar esta porción del viaje en una low-cost, Tigerair, sobre la cual ofreceremos nuestra experiencia en las próximas semanas. Lo que significó fué evitar las terminales grandes en donde podíamos encontrar lounges de American Express o OneWorld, y quedar a la merced de lo que hubiera en la terminal.

El aeropuerto de Melbourne no es pequeño precisamente, pero en las terminales domésticas, sobre todo en las que encontramos las partidas low cost la cantidad de lounges se reducen a prácticamente nada. La única opción disponible en la cual cuatro personas podíamos entrar era a través de Priority Pass, y así lo hicimos.

Rex Lounge está en la terminal 4 del aeropuerto de Melbourne cercano a la puerta 30 de la aerolínea regional Regional Express, de ahí el nombre REX… bien fácil ¿No?

Puerta de embarque 30 Regional Express Australia

Tras abandonar lo que parecería la parte popular del aeropuerto llegamos a un área enorme y gris en donde nos damos cuenta que tendremos acceso a un salón de espera tan solo por algunos carteles que se muestran en medio del espacio vacío.

Como si fuera poco, a cada paso tenemos el recordatorio de que el límite de peso de equipaje de mano es de tan solo 7 kg, algo que con tan solo una valija menor y apenas un puñado de prendas estará completo, ¿Computadora portatil? Eso sería un problema.

Rex lounge Melbourne Priority Pass

El mostrador principal estaba completamente vacío, pero desde atrás de una puerta salió un australiano con muy buen humor para atender, tomar nuestras tarjetas, boarding passes y darnos la bienvenida a lo que será… un lounge un tanto limitado (bastante).

Rex Lounge y sus $33 por visita

Cuando vimos que el acceso costaba $33 nos quedamos sorprendidos, creímos que encontraríamos un salón VIP con todas las comodidades. Después de todo, ese valor es generalmente alto para los lounges privados o independientes. Tras caer en que estábamos en Australia, entendimos que hablábamos de AUD, lo que se acercaba a casi USD 23. Un número un poco más saludable.

Lo que nos llamó la atención era el mensaje del horario del lounge, 9am a 2 pm. ¿Por qué nos llamó la atención dirán? Una vez dentro nos explicaron que la oferta de bebidas alcohólicas comenzaba a las 3 pm por una regulación gubernamental local que impedía el expendio de bebidas antes de dicho horario. ¿Notan la contradicción?

En definitiva, nuestra espera era menor a una hora y media, con lo cual, con tan solo salir un rato del área masiva y poder estar cómodo era suficiente alivio.

El lounge por dentro

Mostrar la versión de Melbourne del Rex Lounge no requiere demasiada explicación, un rectángulo gris acompañado de dos áreas anexas en forma de otros rectángulos que cubrían la mitad del ancho del mismo. Eso era todo lo que había en el salón VIP, incluso los baños estaban tercerizados con lo ofrecido por el aeropuerto mismo.

Por el lado positivo, estaba completamente vacío a excepción de una persona que mientras trabajaba en su computadora decidió bailar en la silla en completo silencio. Otro aspecto para resaltar es que el lugar estaba impecable respecto de la limpieza y el orden, el mobiliario era aceptable y los sillones grandes cómodos.

Las dos áreas rectangulares pequeñas a las que me refería eran el espacio en donde teníamos todo lo referido a snacks y bebidas, y en el extremo opuesto encontrábamos dos sillas masajeadoras sin costo alguno, algo que aproveché al máximo, quedando sorprendido de lo bien que estuvo.

Lo que sería el business center está todo enmarcado en el espacio central, nada de separación, a excepción de las sillas de masajes que se encuentran separadas por un estante de revistas.

Comida y bebida en Rex Lounge Melbourne

Lo que se puede llamar comida, como tal, no existía. La disponibilidad de productos comestibles casi que se reducía a 3 o 4 tipos de quesos empaquetados individualmente, un wrap decente, tostadas, papas fritas, manzanas, cereal, yogurt y algunas galletitas. Lo básico en Rex Lounge, Priority Pass una vez más nos dejaba con ganas. Nada estaba demasiado elaborado, y nada podía llegar a considerarse un snack en reemplazo de una comida ligera, a excepción del wrap (arrollado).

Respecto de las bebidas, la selección era aún más limitada. Restringido el alcohol disponible debido a la imposición del horario previo a las 3 de la tarde, eran aproximadamente la 1:30 pm, las opciones consistían en infusiones calientes, agua, jugo y algunas pocas opciones de bebidas azucaradas.

Nuestra experiencia personal

Este fue uno de esos casos en los que a pesar de haber ingresado a un lounge, y debido al horario en el que embarcamos, y para el cual teníamos que estar temprano en el aeropuerto, el almuerzo no había sido planificado fuera del lugar. Esto ponía la presión sobre el lounge, Rex Lounge, el cual decepcionó respecto de la comida disponible.

La falta de comida nos llevó a que finalmente, unos minutos antes del horario en el que planeabamos salir del lounge, nos fuimos al área central para comer algo previo a nuestro vuelo low cost.

Respecto del descanso y aislamiento del área principal del aeropuerto, Rex Lounge cumple con las expectativas, sobre todo teniendo en cuenta que es silencioso, y pudimos encontrar comodidad.

Al hablar de la oferta de comida y bebidas, la limitación está a simple vista y nos deja con sabor a poco. De alguna manera, la irresponsabilidad de tener algo «ilimitado», también lleva a que estos lounges no compitan por un servicio mejor ya que somos cautivos de la falta de opción, y al no salir directamente de nuestro bolsillo, el ingreso no duele, por lo cual la elección no es del todo libre.

La idea de un beneficio premium está atado a dónde y cómo ingresamos a los espacios reservados más allá del área de embarque. Más gente que nunca vuela y ha obtenido productos accesorios que les permite obtener beneficios antes reservados para unos pocos. El espacio no puede ampliarse en la mayoría de los casos, y más restricciones puede que termine de eliminar y enojar a sus clientes. Esto crea un dilema importante para los lounges que están bien equipados.

Ahora bien, en el caso de los lounges independientes y pequeños, ofrecer tan poco a cambio del mismo precio que sus competidores más grandes es parte de un engranaje del que somos todos culpables (por seguir patrocinando), pero del que sólo la competencia podrá encargarse… veremos.

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