Esta es la segunda parte de un reporte de vuelo. Puedes leer la primera (en la que cubro el aeropuerto de Bogotá y el primer trayecto BOG-MIA) haciendo clic aquí. En esta parte cubro la sala VIP de Turkish Airlines, en el aeropuerto de Miami y el viaje de esa ciudad a Barcelona, con American Airlines. También, el viaje de vuelta: el aeropuerto de Madrid y su sala VIP, Neptuno; y los vuelos de Madrid a Miami, con Iberia, y de Miami a Bogotá, también con American.

RESUMEN

Salida: 11/11/19: BOG>MIA>BCN, American Airlines

Vuelta: 24/11/19: MAD>MIA>BOG, Iberia y American Airlines

Salas VIP: En Bogotá: LATAM; en Miami: Turkish Airlines. En Madrid: Neptuno.

EL AEROPUERTO DE MIAMI Y LA SALA VIP TURKISH AIRLINES LOUNGE

Siempre que uno llega a un aeropuerto estadounidense desde el extranjero, hay que pasar por el control de pasaporte (aún cuando el viajero esté en una conexión internacional). En mi caso, el proceso fue bastante fluido, natural y veloz de lo que hubiera imaginado. Desde que el avión se detuvo, a las 11:52, hasta que terminé de pasar por migración y seguridad, a las 12:27, fueron tan solo 35 minutos. ¡Maravilloso!

La infraestructura de MIA, al menos de las terminales D y E que es desde las que vuela American, no son particularmente notables. Pero en esta ocasión había algo que acababan de abrir y que sabía que tenía que conocer: la sala VIP de Turkish Airlines.

SALA VIP: TURKISH AIRLINES

La apertura de esta sala es una extrañeza. Se encuentra en la terminal E, que está conectada con la D. Turkish Airlines opera desde la terminal J del aeropuerto de Miami y no es posible llegar a esta ubicación sin tener que volver a pasar seguridad. Dicho de otra forma, ni siquiera los pasajeros en clase business de Turkish o con élite de Star Alliance podrían acceder a ella normalmente (en las terminales D y E solo operan American y sus socios de oneworld)

 El consenso en el mundo del Internet es que, seguramente, Turkish abrió esta sala para aprovechar la gran demanda de los miembros Priority Pass y similares, pues en las terminales D y E no existía una verdadera sala VIP (solo restaurantes). Normalmente estos refugios para el viajero son un misterio y están más o menos escondidos. Pero, en este caso, había señalizaciones en todos lados como para enterarse de que la sala acababa de abrir y, además, cómo se podía llegar y cuáles eran los medios de acceso. Eso confirma mis sospechas, $$$.

Con una escala de a la que le todavía le quedaban 5 horas, tenía más que suficiente tiempo para conocerla, y para prepararme para el siguiente vuelo a Barcelona (de unas 9 horas). Entré a las 12:43. La sala es más bien pequeña, así que no había tantos espacios que explorar. Sin embargo, el espacio está muy bien aprovechado, pues había suficientes lugares para todos.

De la misma manera, había un buffet con comida de verdad (no bocadillos) y con una selección de bebidas alcohólicas y no alcohólicas bastante amplia. La comida es repuesta constantemente; nunca vi nada vacío (y siempre vi a los trabajadores en movimiento). El Internet es rápido y funciona bastante bien. También aproveché la ocasión para tomar una ducha, que es gratis (en algunas salas cobran). Me dieron toallas y un kit de baño. ¡Me encantó! Conforme fue pasando el tiempo, la sala se fue llenando, pero aún así resultó ser una experiencia muy agradable. Felicité al staff al salir.

Turkish Airlines Lounge Priority Pass por dentro
Turkish Airlines Lounge Miami

Comida en Turkish Airlines Sala VIP

Después de 4 horas en el lounge, que se me fueron volando, como si nada, a las 16:50 decidí que era momento de partir hacia otra sala: la de abordaje. Me tomó tan solo 9 minutos dejar la terminal E, donde está el Turkish Airlines Lounge, hasta la puerta 25 de la terminal D, desde donde saldría el avión. El abordaje inició a las 17:00, y el despegue fue a las 18:10, aunque estaba programado para las 17:50. A diferencia del trayecto Bogotá-Miami, esta demora me parece razonable. Y, como ese primer trayecto, también estuve en el grupo 8 de 9 y el abordaje también fue bastante sencillo y rápido. Hasta alcancé espacio en los comportamientos superiores.

EL VUELO: AA 112, DE MIAMI A BARCELONA, A BORDO DE UN BOEING 777-200

El B777-200 es enorme, y siempre pone en evidencia el poder de American Airlines y su capacidad de transporte, sobre todo tratándose de un vuelo internacional. Subirse al avión fue sencillo, pero esperar a que toooda la gente encontrara su lugar y se instalara es un tema aparte. Según las palabras de una de las sobrecargos, el avión iba lleno (un poco más de unas 250 personas), así que solicitaron nuestra cooperación para que el proceso fuera lo más eficiente posible.

En comparación a otras aerolíneas, el avión no tenía nada de especial y la tripulación tampoco fue extraordinaria (tenía la misma actitud de “¿Y usted qué quiere?” que describí en la primera parte de este reporte, y que ha sido mencionada en varios artículos de Puntos Globales. Sin embargo, esta sí fue una mucho mejor experiencia que el vuelo hacia Miami. El espacio para las piernas me pareció suficiente, los asientos tenían más relleno y no parecían de aerolínea low cost, y la selección de entretenimiento fue decente (no precisamente buena, pero cumplió con su objetivo).

Las 9 horas del vuelo pasaron relativamente rápido y en ningún momento me sentí incómodo de más. A los 35 minutos de haber despegado, a las 18:45, inició el primer servicio. Al escoger la comida, les recomiendo que siempre escojan la opción que tenga proteína en comparación con la de carbohidratos, pues la proteína tenderá a hacerlos sentir más satisfechos por más tiempo (y, por lo tanto, con menos hambre en una situación en la que no podrán hacer mucho al respecto – a menos que hayan llevado consigo alimentos de contrabando desde la sala VIP). Cuando faltaba 1:15 horas para aterrizar en Barcelona, a las 07:30, repartieron el desayuno, y tocamos tierra a las 08:45.

Mi regreso fue 2 semanas después, pero desde el aeropuerto de Madrid. Específicamente, la terminal 4, que es la más moderna y que ha sido premiada y reconocida por su arquitectura vanguardista. Ahí conocí la sala VIP Neptuno, que también me pareció espectacular y con un valor definitivamente mayor a los $32 que cuesta cada acceso con Priority Pass.

Para cerrar con broche de oro, el trayecto Madrid-Miami fue con Iberia (no con American, aunque sí el de Miami-Bogotá). Esa fue la primera vez que volé con ellos y el servicio me pareció fantástico. Un vuelo en donde la ambientación hace la diferencia, las luces cálidas le dan un toque especial, y la tripulación se esforzó porque la gente tuviera una experiencia agradable. Además de mostrar su toque humano y de cercanía, dejando atrás la lejanía con la que American me ha tratado. Con ellos sí buscaría proactivamente la experiencia de volver a volar. Todo eso y más en la tercera y última parte de este reporte.

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