Hace unas semanas pasamos por el salón vip Qantas Business Lounge de Sydney a través de la categoría de élite con AAdvantage, aunque también accesible con Alaska Gold o superior. Esta sala solo permite a los viajeros de élite y sus acompañantes ingresar al espacio, aunque nuestra experiencia no estuvo demasiado elevada.

El salón de espera de Qantas estaba ubicado prácticamente al lado de la puerta de embarque de nuestro vuelo, y esta es una ventaja importante a la hora de viajar y requerir el uso de un salón VIP previo a un vuelo. La importancia del mismo cobra visibilidad cuando viajamos en cabina económica y tenemos poco tiempo de escala. Si el tramo a seguir es de más de una decena de horas, comer bien, descansar y hasta darnos un baño puede hacer una gran diferencia.

Como bien expresé, el lounge de Qantas Business tan solo se accede a través de categoría de élite OneWorld media o superior, Alaska Mileage Plan y pasajeros en cabina business o superior. Dependiendo qué aerolínea sea la depositaria de nuestra categoría de élite, es la cantidad de invitados con los que ingresamos. AAdvantage tiene permitido un acompañante, mientras que Alaska permite dos.

El lounge de Qantas en Sydney por dentro

Sinceramente he conocido salones VIP mucho peores que este, y a decir verdad, la sala tenía varios puntos altos. Sin embargo, en todo momento sentí una decepción importante por algunas razones: primero tuve la impresión de que estaba sobrepoblado, aún cuando en las fotos se ven espacios vacíos. Segundo el lounge tenía el aspecto de estar en renovación o construcción, con áreas un tanto desubicadas respecto del lugar y disposición de la oferta gastronómica.

Por último, la iluminación tenía un efecto negativo en la visibilidad, se sentía oscuro, y por cierto la alfombra que cubría una gran parte del Qantas Business Lounge de Sydney necesitaba un cambio… ayer.

En cierta manera, tras atravesar el lobby de entrada nos encontramos con un área muy similar a lo que ofrecen otras salas de espera como las de American Express y American Airlines, las luces que cuelgan por sobre la barra de bebidas cubriendo espacio visual más que ofreciendo verdadera iluminación, aunque en este caso en color blanco.

La sala era verdaderamente grande y tenía una forma de T en la cual el ingreso era la pata larga y las alas de la letra el resto del lounge. En el centro podíamos encontrar el área de pequeños sillones bajos en donde la gente se sentaba a leer los periódicos y revistas, aunque como pueden ver en las fotos, en cierta oscuridad. No es la cámara, se los juro.

Si seguimos caminando hacia las ventanas nos cruzamos con las barras de bebidas y las famosas luces blancas colgando en forma de globo. En el centro, una bandeja con bebidas y vasos listos para utilizar mientras trabajamos con la laptop. Al final de la misma, una máquina de café un tanto desubicada por el espacio. En el otro extremo habrá agua, pequeños snacks, algo de fruta y algunos muffins.

Dos áreas gastronómicas idénticas del lounge

Tras atravesar unas separaciones desde el área de las barras, cruzamos hacia la zona gastronómica. Este es uno de los espacios que en todo momento me dió la sensación de que era algo temporal que habían armado. La disposición de los muebles, la falta de luz más allá de la natural y las mesas movibles me dejaron esa sensación.

Respecto de las bebidas, el bar tenía una oferta aceptable, pero que se reducía a al menos 1/3 de lo que las grandes aerolíneas acostumbran ofrecer en cuanto a variedad. La selección de vinos contaba además con aproximadamente 6 variedades y aquellos que toman cerveza podían optar por variedades en botella o de tirada.

Las bebidas azucaradas ofrecidas por Qantas en el lounge de Business en Sydney estaban atadas al dispenser y estaba a la par de sus competidores. Como no podía faltar, una máquina de café industrial nos prepararía cualquier infusión requerida, algo que nunca puede faltar en una sala VIP.

Al hablar de la variedad de comida, la oferta superó a lo que encontramos en el Centurion Lounge de Sydney, cuatro platos principales incluyendo platos vegetarianos y de comida asiática, sopas, variedad de quesos y mucha opción de vegetales frescos. ¿De postre? brownies y fruta.

El área en donde la gente típicamente come está compuesta por pequeñas mesas para dos personas tanto altas como bajas. Al otro lado, en el segundo área comedor, un diseño idéntico nos espera pero con una diferencia, tenemos algunos sillones adicionales y más cómodos para utilizar.

Conclusiones sobre el lounge de Qantas en Sydney

Respecto de la comida y bebida, en ambos casos el lounge de Qantas Business en Sydney tiene un aprobrado, aunque no es precisamente lo mejor que he visto en lounges de aerolíneas. El área necesita urgente un rediseño o adaptación en la iluminación y en el horrible vestido en forma de alfombra que recubre el piso.

En líneas generales, claramente me quedo con este ingreso en vez de uno de Priority Pass, sin embargo, teniendo en cuenta dónde pone los detalles Qantas, podrían comenzar por aquí.

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