Reclinar el asiento ¿Derecho o abuso? nuestra opinión.

La pregunta respecto de si reclinar el asiento es un derecho o un abuso probablemente sea el tema más discutido, controvertido y dividido de la historia. El último video viral en donde se ve a un pasajero de American Airlines golpeando violentamente el asiento de una pasajera encendió nuevamente el debate.

Es más que típico acusar a las aerolíneas de fogonear el problema siendo que parte de su esquema de negocios ha dinamitado el espacio personal disponible en las cabinas económicas. No es extraño que a medida que las aerolíneas redujeron el espacio, el debate sobre si reclinar el asiento o no se volvió más prominente, y los altercados entre pasajeros ¿pareciera? que van en aumento también. ¿Pero realmente es así?

Culpa a la aerolínea ¿O no?

Dudo que existan estadísticas confiables respecto de los incidentes o al menos que estén disponible pública y voluntariamente por parte de las aerolíneas y de manera consolidada, pero al menos podríamos especular con que la viralización de los incidentes está directamente relacionada a la amplitud del alcance de las redes sociales y el acceso a dicho recurso por parte de miles de millones de personas. ¿Cuando se enteraba uno de los altercados en 2005, 2000, o en los 90’s?

De hecho caerle a las aerolíneas es fácil, demasiado fácil. Las compañías son simplemente vehículos de inversión sin cara y muchos de los empleados terminan en el mismo barco que los clientes, entre los directivos y las quejas del público sin armas para defenderse.

Tiger Air no permite reclinar el asiento y no tiene acolchonamiento alguno
Presionando contra el respaldo… ni siquiera se hunde el dedo -Tiger Air-

Ahora bien, yo tengo la percepción de que el espacio personal de la cabina económica se ha reducido a un punto intolerable, sobre todo en las low cost. ¿Pero por qué la gente continúa patrocinando con sus billetes a estas aerolíneas? Los asientos por los que he pasado en más de una decena de aerolíneas han dejado la huella del plástico en donde me he sentado, carente de cualquier tipo de acolchonamiento decente. El servicio básico que incluía amenities simples como una máscara de dormir, cepillo de dientes y algunos artículos de higiene están casi extintos. Todo esto y más fueron decisiones de las aerolíneas… pero…

La economía de las cabinas de un avión

Nunca en la historia de la humanidad tanta tanta gente ha podido viajar en avión a lo largo y ancho del mundo, sin ir muy lejos, en los últimos 50 años el costo de volar se ha reducido en más de un 50% en dólares constantes indexados por inflación, y sin ir más lejos, millones de personas que nunca habían podido poner un pie en un avión hoy viajan más seguido que nunca.

Para entender la economía de la cabina, actualmente una cabina con prácticamente 1/4 de la capacidad de la cabina económica reacondicionada para Premium Economy genera prácticamente la misma cantidad de dinero que toda la cabina más barata. En la misma aeronave, es probable que toda la clase business genere el triple de ganancias para la aerolínea que economy solo, y que con tan solo un puñado de asientos de primera clase, el avión genere aproximadamente el mismo dinero que todos los asientos económicos.

WSJ la economía de la cabina, cómo las cabinas premium subsidian las tarifas baratas

En pocas palabras, las cabinas premium terminan subsidiando el costo barato de la cabina económica. Pero sin ir más lejos, con la apertura de costos por parte de la empresa, el cliente tiene la opción legítima de elegir exáctamente cómo y cuándo quiere viajar, pero además en qué cabina, en qué asiento y cuál es el nivel de confort en términos de dinero y espacio que está dispuesto a pagar.

Las tarifas baratas están subsidiadas por las cabinas superiores ejecutiva, premium economy y primera clase

De la realidad al mito ¿Pagar más por volar más cómodo?

Seamos claros, si los vuelos que hoy se pagan USD 700 volverían a estar USD 1.500, muchos lectores actuales y futuros probablemente postergarían su viaje, cambiarían sus preferencias o decidirían directamente que el costo es demasiado. ¿Cuántos de los que hoy se quejan por pagar un vuelo transcontinental por USD 500 estaría dispuesto o en condiciones de pagar USD 1.200 por Premium Economy o USD 2.500 por Business Class?

reclinar el asiento vs viajar en business

En definitiva, la opción de upgrade está siempre latente, a través de un pago de dinero, millas, o una combinación de copago y millas. Si queremos más espacio, hoy no dependemos de cuándo elegimos ejecutar la reserva para cruzar los dedos de que alguien ya ha tomado el asiento del frente, simplemente podemos pagar por él y asegurarlo. ¿Queremos salida de emergencia? Está siempre disponible por un pago adicional.

Pero de decir que uno lo pagaría, a hacerlo efectivo hay una diferencia, y es una realidad que mucha, pero mucha gente no pagaría un 20% o 30% adicional por encima de su tarifa para volar más cómodo por 8 o 10 horas. Esto no condona la idea de que la distancia entre asientos es miserable, pero el público eligió con su bolsillo el hecho de patrocinar a las low cost, los vuelos baratos en cabina económica e incluso el resurgimiento de Premium Economy, un concepto que existió brevemente anteriormente.

Las responsabilidades de la aerolínea y de los usuarios

Viajar en cabina económica me resulta realmente incómodo ya que en la mayoría de las aerolíneas uno supone que el inventor de los asientos los diseño para un humano de hace 70 años. La gente alta sufre, la gente con sobrepeso sufre y los que viajan en las filas medias sufren también. Esto ha generado más y más rispidez, o eso parece, y la pelea total por cada pulgada de espacio en el asiento, apoyabrazos, cabina y bodega de equipaje tiene a la gente a un suspiro de una pelea de puños.

Pero con más gente a bordo y más viajeros infrecuentes, aquellos con más experiencia han notado el incremento de discusiones y peleas irrelevantes por cuestiones que a veces rayan la estupidez. Personas en cabinas económicas queriendo utilizar la bodega privada de aquel que pagó business class, personas sentándose en el asiento que no le pertenece para probar si el que llega evita la discusión, la gente parándose con el avión en movimiento, los pies encima del asiento tocándo el pelo del de adelante y la increíble avalancha de gente en la puerta de embarque cuando ni siquiera la gente de primera clase ha subido.

Las aerolíneas cobran por todo, muchas veces no son claras y los clientes llegan al aeropuerto para sentirse carne de ganado. Las tarjetas de crédito y las aerolíneas dividen las aguas entre los que tienen y los que no, y los segundos elevan la temperatura emocional hasta reventar. La peor parte, la falta de claridad de sitios inescrupulosos que venden tickets y luego desaparecen ante un problema en un sistema poco claro entre aerolíneas, tarifas y terceros. Por su parte, los clientes que en el afán de ahorrarse USD 10 en una tarifa de USD 700 terminan comprando la reserva a través de sitios de poca legitimidad en vez de con la aerolínea de manera directa y no leen en qué se meten.

No todo es tan simple, y desde mi óptica hay culpas compartidas. En definitiva, todos tenemos libertad para elegir y sobre todo, libertad para elegir con quién queremos viajar y cómo.

¿Cómo está todo esto atado a la pelea y el derecho o no por reclinar el asiento? Está totalmente relacionado, veamos…

Reclinar el asiento

Reclinar el asiento no era un grave problema cuando había más espacio en la cabina y los televisores tampoco estaban colocados detrás del plástico. La gente no subía a bordo de los aviones tras pasar incontables anillos de seguridad y con la expectativa de sentir que iba a estar comprimido por el próximo tercio del día. Tampoco existía el personaje de «persona ofendida en redes» en donde se viraliza cualquier pseudo-ofendido por cuestiones mundanas de poca importancia.

Desde mi punto de vista reclinar el asiento es una característica del asiento que pagamos. En aquellos vuelos en donde esto no está permitido, simplemente los asientos no tienen la función. No importa si el vuelo es de 30 minutos o 15 horas, uno sabe precisamente lo que paga y debería poder utilizar sin tapujos los servicios que adquirió. ¿Debería uno pedir permiso o mirar hacia atrás previo a reclinarse? Es una buena idea, como cortesía es un gesto de respeto importante. Al final de cuentas, el de atrás puede estar en su computadora, comiendo o simplemente con la cabeza apoyada en la mesa plegable.

Aún cuando el ángulo de 10, 15 o 20 grados de reclinación sean mínimos, cualquier pequeño cambio en la postura puede ser un gran alivio para la gente, y después de todo, uno paga por el servicio que obtiene. Si la persona desea que el de adelante no se recline, podría pagar con su dinero un vuelo en una de las aerolíneas que lo ofrecen, o bien acomodarse detrás de las filas en donde esto está limitado como algunas salidas de emergencias. La otra posibilidad es simplemente pagar salida de emergencia o algún asiento en la primera fila.

Por el lado de la persona que desea reclinar el asiento, simplemente considerar que hay alguien detrás, girar la cabeza, hacer señas con las manos o simplemente avisar previo a la realización. Consultando con una gran parte de los colaboradores de PG, todos están de acuerdo, menos uno, en que reclinar el asiento es parte de la oferta. Y por otro lado, aquel que desea obtener un servicio en donde no se puedan reclinar o bien tenga más espacio, tiene el servicio disponible a la carta en prácticamente todas las aerolíneas a modo de salida de emergencia, filas «bulkhead», asientos sin nada al frente, premium economy, business class e incluso cientos de low cost.

Seamos claros, el debate puede ser más encendido en un vuelo de dos o tres horas, fácilmente cubierto por una low cost ¿no? Pero ¿Atreverse a reclamarle a una persona que no recline su asiento en un vuelo de 4 horas en adelante? ¿O incluso en un vuelo transcontinental que supera las 8 horas?

Conclusiones

Poner una opinión como una verdad en donde tan solo las emociones son el sustento del debate termina en simplemente más debate. Uno que seguramente no acabe acá ni en 2020, pero que al menos nosotros queríamos dejar sentado con algo más que nuestra percepción, combinando algo de información y hechos sobre la vida en los cielos.

En este caso tomamos una posición clara respecto del que decide utilizar la función del asiento. Muchos seguirán enojándose, otros continuarán el debate por siempre, algunos debatirán en buenos términos sin llegar a acuerdo alguno y esto pasará al plano de lo moral, las buenas costumbres y la utopía del mundo perfecto bajo las reglas de uno imperfecto.

Si a tantas personas le interesaría tanto el espacio personal como lo que sale del bolsillo, todos viajaríamos en clase business y solo existiría economy para aquellos que queremos llevar de acompañantes gratis al otro lado del mundo. No existirían cada vez más low cost y estaríamos bombardeados de aerolíneas competidoras a La Compagnie, la aerolínea 100% con cabina business.

Ah, ¡buenos dias!

2 Respuestas

  1. Federico dice:

    Hola Gastón, muy buen análisis. En lo personal considero que si el asiento se reclina, es una “comodidad” que pagué en mi boleto. Obviamente, siempre respetando al que está atrás y no reclinarse por ejemplo cuando el otro está comiendo. Un simple y respetuoso aviso de que uno va a reclinar el asiento lo considero suficiente. Te hago una consulta: los asientos bulkhead, ¿cuales son? Saludos!

    • Gastón dice:

      Hola Fede, se que el debate no se va a terminar nunca pero queríamos dejar la opinión con algo se información. Los asientos bulkhead son los que tienen pared enfrente, las separaciones de cabinas por ejemplo. En AA es Main Cabin Extra, Delta Comfort +. Etc.

      Abrazo!

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