Radisson Blu, Dublin. Hotel premium, gratis con puntos y estatus de élite con tarjeta de crédito

Nuestros puntos y tarjetas de crédito nos llevaron al Radisson Blu, Dublin en la semana de San Patricio. ¿Lo mejor de la experiencia? Nos alojamos en otro Radisson Blu, la categoría más alta del programa Radisson Rewards, y nuevamente sin costo alguno utilizando puntos de la tarjeta de crédito Radisson Rewards Visa y aprovechando los amenities de la categoría de élite Gold adicional.

Más allá de no pagar con nuestro dinero físico el hotel ¿Qué mas nos ahorra utilizar puntos en el canje? Los impuestos y tasas de cada ciudad. Dado que el costo o «venta» del servicio es $0, el porcentaje correspondiente de impuestos no importa dado que el importe a pagar sigue siendo $0.

Es por eso que muchas veces comprar puntos al precio correcto puede abrirnos las puertas a un ahorro más allá del canje y que realmente se traduce en un ahorro real día tras día.

Ya habíamos estado en otros Radisson Blu, por ejemplo el Radisson Blu, Bali en Uluwatu y habíamos quedado impresionado con este hotel recién construído. Ahora, Radisson Rewards nos llevó a Dublín y no decepcionó.

¿Cómo obtuvimos la reserva del Radisson Blu con puntos, gratis?

Básicamente al tener la tarjeta Radisson Rewards Visa en cualquiera de sus versiones, aunque la más amistosa en términos de costo anual es la de negocios, una vez obtenido los puntos Radisson Rewards de bienvenida, obtendremos 40.000 puntos cada año en el que renovemos nuestra tarjeta de crédito.

Sumamos dos personas con la misma tarjeta y esto equivale a un mínimo de 2 noches aseguradas (potencialmente muchas más) dependiendo la categoría del hotel.

A cambio de una membresía anual de $65, obtenemos noches en un hotel de $192 ubicado en el corazón de Dublín, próximo a la gran mayoría de las atracciones locales.

Si bien tenemos claro que esta tarjeta de crédito no está disponible en todos los países, la intención de ilustrar el cómo obtenemos el beneficio es puedan comprender el concepto de las anualidades de las tarjetas de crédito versus los beneficios que podemos obtener y su «ganancia».

Desde ya que comprendemos que aquellos que no viajan obtendrían sólo una pérdida de una tarjeta así, lo cual no quiere decir que no haya una tarjeta de crédito que nos dé más de lo que pagamos por ella.

Explorando el hotel Radisson Blu, Dublín

Al ingresar nos dimos cuenta que estábamos ante un hotel bien mantenido y con atención al detalle. Aunque podemos anticipar que encontramos algunas cuestiones un tanto extrañas.

El beneficio del estatus GOLD nos permite check in temprano, por lo que nuestra llegada antes del mediodía nos dio acceso directo a la habitación sin tener que esperar hasta el horario oficial de check in. Además, obtuvimos un upgrade a una suite sin costo adicional.

El primer piso, lobby, bar y restaurant del Radisson Blu, Dublín

Un punto a favor de hotel, lo cual asumimos como garantizado hasta que pudimos confirmar que no es la regla, sino la excepción, es que Radisson Blu, Dublín tiene estacionamiento propio, y a un costo moderado (15 EUROS). En el área en donde está ubicado, el estacionamiento público en la calle llega a costar 35 EUROS por día y tiene que se actualizado cada 3 horas.

El primer piso de hotel ofrece un bar tranquilo y bien armado con snacks y platos calientes las 24 horas, una zona de descanso amplia y comfortable y un restaurant pequeño. Además, dos amplias zonas de conferencias para recibir eventos y recepciones corporativas.

Uno de los puntos altos respecto de las áreas en común es la comodidad y cantidad de espacio que Radisson dispuso para sus huéspedes. Si bien parecería una obviedad, no es una característica que podemos encontrar en todos los hoteles internacionales. Existen muchas ciudades en las cuales los espacios tienden a ser ultra reducidos, esta no fue la característica.

El restaurante de Radisson Blu Dublín llevaba el nombre de V’ nV con una oferta gastronómica francesa e irlandesa a la orden por las noches, y estilo buffet de desayuno por las mañanas. El espacio es significativamente más pequeño que el lobby y el área de descanso, pero es suficiente para la capacidad del hotel. El menú del restaurant V’ nV lo pueden encontrar aquí.

La habitación suite de Radisson Blu, Dublín

Si bien con el upgrade sin cargo que nos ofrecieron por el estatus de élite que obtuvimos con nuestra tarjeta de crédito esperábamos una habitación confortable y amplia, lo que recibimos superó nuestras expectativas.

Al ingresar nos topamos con una mesa digna de una sala de agasajo de casa americana de madera sólida y con suficientes sillas como para poner a una familia entera a cenar. Al mirar a la izquierda, nos quedamos realmente asombrados con el espacio disponible en la suite que habíamos obtenido.

Un set de sillones nos indicaba que este espacio estaba disponible para huéspedes que esperan más compañía durante algún momento del día. Por lo que si bien éramos tan solo dos personas compartiendo espacio, la suite nos daba versatilidad para ocupar espacios diferentes durante nuestra estadía. Sobre todo cuando tenía que trabajar en algún artículo o en el sitio.

La cama como no podía ser de otra manera estaba acorde al espacio que nos ofreció Radisson Blu, Dublín. Una cama tamaño King con amplios ventanales y más que suficiente luz natural durante todo el día con vistas a la Catedral de San Patricio, ubicada a tan solo 1 cuadra.

El baño no desentonaba con el resto de la habitación, ni en colores, ni en calidad y mucho menos en decoración. Todo tenía una continuación y en este caso la suite ofrecía tanto una ducha, como también una tina. Los kit de amenities de recepción no estuvieron a la par de aquellos que generalmente uno recibe en propiedades de alto nivel de Marriott o Hilton, por ejemplo.

Otra cuestión que me dejó rascandome la cabeza mientras intentaba comprender la razón de ser fue el hecho de que el frigobar no enfriaba, sino que todo lo que estaba en su interior estaba a temperatura ambiente. Esto confirmado por el personal de recepción ante mi incredulidad al escucharlo.

Otras áreas en Radisson Blu, Dublín

El patio estaba en reformas por lo que no pudimos acceder de manera completa y el segundo piso ofrecía una segunda área de descanso para huéspedes, pero también para aquellos que requieran algún tipo de reunión en un ambiente un poco más alejado del lobby central. Además, una suerte de business center justo a su lado.

Conclusiones sobre Radisson Blu, Dublín

Un excelente hotel, con inmejorable ubicación y mucho valor respecto al hecho de tener estacionamiento propio a un costo 60% menor al valor de estacionamiento de la calle.

El hecho de haberlo conseguido con puntos tiene un sabor incluso más resaltado debido a que realmente nos ahorramos varios cientos de dólares en los días que nos alojamos en la propiedad. Esto sin contar que recibimos una suite con una vista perfecta, un espacio cómodo y un servicio detallado por parte del staff.

Los únicos puntos en contra son demasiado menores: el frigobar a temperatura natural y la falta de kit de amenities de baño completos como en otros hoteles.

Mi recomendación es que si van a Dublín, quizá quieran considerar al Radisson Blu.

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