Qué comportamientos cambiarán respecto de nuestros viajes post-COV19

Y todo en algún momento pasará y el COV19 no será más que una marca negra en la historia, pero también pasará. Lo que nos dejará será algún tipo de modificación de nuestro comportamiento por motu propio o bien influenciado por los bancos, los seguros y las compañías de turismo.

Intentando cazar un enjambre con un colador de cocina podría decirse que es una analogía apropiada. Es decir, con los cañones lanzando información de todo tipo y color en un medio ambiente que cambia minuto a minuto, la resistencia a la posibilidad de hacer una predicción basada en información se vuelve real.

Para revisar algunos datos, las aerolíneas han en casi su totalidad han extendido las categorías de élite, puntos, certificados y hasta membresías de salas VIP para los actuales hasta fines de 2021 o principios de 2022. Los hoteles han seguido el curso haciendo extensiones de todo tipo y yendo atrás en sus decisiones más negativas anunciadas en 2019 y 2020.

Las aerolíneas están con un agujero financiero que no para de sangrar a pesar de tener el 90% de sus flotas en tierra. Al final de cuentas tienen que pagar por las bocas de aeropuertos, nóminas de empleados y alquileres. Las cadenas hoteleras tienen propiedades que les pertenecen y otras independientes en donde los dueños tienen los mismos costos, personal, hipotecas, préstamos, impuestos, etc.

¿A qué recurrieron o están recurriendo las compañías para salvarse? Los programas de recompensas. Esos programas a los que muchos acceden a través de una tarjeta de crédito en vez de volando frecuentemente o alojándose en ciertos hoteles. ¿Quienes están del otro lado del mostrador? No somos nosotros, son los bancos y las tarjetas de crédito.

La última noticia fue que Hilton registró en la SEC (la comisión reguladora de las bolsas en USA) que le ha prevendido a American Express $1.000.000.000 en puntos con un obvio descuento. Delta ha hecho algo similar y las demás aerolíneas están alineadas en la misma dirección. No ven mal, mil millones de dólares en puntos prevendidos.

Entonces ¿Qué comportamientos cambiarán de ambos lados? Yo creo que serán los siguientes:

  • Puede que la dependencia de las compañías respecto de las tarjetas de crédito ponga cierta estabilidad en algunos programas de recompensas y millas. Ergo, quizá congelen las devaluaciones ya que los bancos no querrán quedar atados a un programa que pierde valor todos los días. ¿Será finalmente un freno que llegue desde un aliado inesperado?
  • Viajaremos con máscara o protección. Air Canadá picó en punta para anunciar que de ahora en más todos viajarán con máscaras o protección. Imagino que esto será por un tiempo prudencial por dos razones, la de imagen y el teatro de falta seguridad, y la de salud pública en un momento de riesgo. No me extrañaría que este anuncio comience a volverse algo normal por un tiempo.
  • Se vienen grandes bonos de bienvenida pero con restricciones a quiénes quedan dentro de los requerimientos para obtener las tarjetas de crédito. Los bancos de por sí están previendo las pérdidas que sufrirán, y una forma de cortar el problema es aumentar las barreras respecto de quiénes quedan calificados para solicitar productos. La otra cara de la moneda es que sospecho que veremos más puntos y millas de anzuelo.
  • Priority Pass reducirá finalmente sus membresías en las tarjetas de crédito. Ya hemos anunciado que la tendencia es de pasar de membresías ilimitadas hacia aquellas con 10 o 12 pases anuales. Una manera de reducir costos y aumentar el margen de ganancia será a través de esta reducción de beneficios, pero que seguramente esté acompañada por clientes que ya no demanden la membresía ilimitada siendo que no la utilizarán por un tiempo.
  • ¿Finalmente se eliminarán los empujones en la fila de embarque? ¿Será que de una vez por todas las gente prestará atención a su llamada para embarcar? Esto del distanciamiento social quizá tenga el efecto esperado en los aeropuertos también en donde cuando llaman al grupo 1 o élites de la aerolínea no veremos 150 personas bloqueando la entrada cuando su ticket de abordaje dice grupo 5 o 9.
  • Seguros de viaje. Con el escándalo que aconteció respecto de las devoluciones, las aerolíneas reteniendo reservas y los intermediarios (OTA) jugando su propio juego, el seguro de viajero se volvió más importante que nunca. Esto sin contar las compañías de seguros que dejaron en la nada misma a sus asegurados. Esperemos que los viajeros comiencen a prestarle atención a los seguros de viaje y lean qué está cubierto y qué no, pero por sobre todas las cosas, que los viajeros finalmente entiendan que deben viajar con alguna cobertura si no tienen los medios para sobreponerse a un problema en el exterior.
  • Formularios y más formularios. Me parece que tendremos que acostumbrarnos a llenar declaraciones juradas respecto de nuestra salud en cada aeropuerto de llegada por motivos de seguimiento.

En conclusión, probablemente haya más comportamientos que adoptemos y nos hagan adoptar a partir de ahora. No todos serán permanentes y algunos seguramente vayan modificándose. Lo que sí para mi queda claro es que el turismo tendrá al menos dos años de reacomodamiento y en el medio del movimiento de piezas habrá huecos para sacar provecho de la confusión y necesidad, de ambas partes…

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: