Préstamos entre familiares o amigos, ¿un camino de ida sin retorno?

En tiempos de Coronavirus es más que común escuchar sobre préstamos entre familiares o amigos que necesitan una ayuda, pero rara vez escucharemos el porvenir o desenlace de semejante movimiento financiero. Sí, hoy nos dedicaremos a las finanzas personales.

No hay mejores términos para un préstamo personal o de inversión que el de un amigo o familiar. Rara vez este conllevará una tasa de interés, un plazo de pago estricto bajo apercibimiento de reportarnos a los buró crediticios o centrales de crédito nacionales y por último, siempre está la relación personal de por medio. ¿Qué podría salir mal? ¡Todo!

Los préstamos personales entre amigos o miembros de la familia son de lo más riesgoso por varias razones, pero el problema de tan solo unos pesos o dólares puede desencadenar un escándalo familiar o una ruptura total en las relaciones en las que invertimos décadas para construir.

Claro que siempre hay historias felices, pero nadie puede hacer una declaración sábana que abarque a todos.

La facilidad de obtener un préstamo de un familiar o amigo

Entre los aspectos positivos de solicitar un préstamo entre la familia y amigos se puede encontrar que si tenemos la suerte de poseer un individuo cercano que pueda utilizar sus ahorros para resolver una situación que requiere dinero, la solicitud no requiere la firma de 80 páginas de documentos legales y un papeleo infernal. Usualmente una conversación, una explicación y las garantías de su devolución.

La situación del préstamo se vuelve más compleja cuando el préstamo no es para saldar una situación difícil, sino para una inversión. Es decir, cuando necesitamos un préstamo para nuestra porción del pago de un inmueble o la compra de un negocio financiada entre el banco y fondos propios. Sin embargo, es común escuchar que algún familiar ha colaborado para el apalancamiento en algún negocio en el cual el banco o el otro financista requería un esfuerzo por parte del individuo.

Ante una urgencia, solicitar un préstamo a un amigo, familiar, vecino o conocido nos queda al alcance de la mano sin demoras, lo cual puede llegar como una solución paracaídas en el momento preciso en que sentimos la necesidad.

La informalidad de un préstamo intra familiar o de un amigo cercano se impone como el aspecto más positivo para la materialización del mismo, pero….

Los problemas de pedir un préstamo a un familiar o amigo

Los problemas de pedirle dinero a un familiar o amigo van más allá de una pérdida económica. Estar del lado del que presta a un familiar o amigo es estar en una situación incómoda cuanto menos. Como humanos que somos, privilegiamos la importancia de nuestra relación con otros incluso en estas situaciones en las que tenemos todo para perder.

Con esto no quiero decir que siempre saldrá mal, pero personalmente yo tengo la política de no prestar dinero entre familia o amigos con la excepción que podría ser mis padres con quienes no lo consideraría un préstamo si tuviera que ayudarlos. Después de todo, son quienes me trajeron al mundo. Esto claro, a título personal. Ustedes tendrán sus propias reglas internas.

Ahora bien, prestarle a un familiar o amigo lamentablemente debería considerarse como dinero perdido desde el llano. Sobre todo cuando conocemos la situación personal de la otra persona y el origen del pedido es una emergencia económica. No es que establezca que no debemos hacer el esfuerzo de recuperarlo, sino que al iniciar o aceptar el préstamo y teniendo en consideración la relación que los une, el pedido para la recuperación del mismo ante cualquier mínima desviación de lo esperado terminará en una situación que arruinará la relación.

Entre los problemas que podemos esperar típicamente encontramos:

  • El retraso en los pagos
  • La informalidad del préstamo lo lleva a ponerlo en una baja prioridad para el receptor (no hay penalidad)
  • El que presta se siente incómodo para pedir el repago
  • La persona que lo solicita tiene un problema crónico que el préstamo no resuelve
  • No se establecen reglas o condiciones desde antes de lo pactado
  • Todo queda en la memoria y no por escrito
  • Una de las dos partes no es 100% honesta en la comunicación
  • El receptor minimiza el daño financiero de no devolver el dinero que se le causa al que presta
  • El prestamista minimiza su responsabilidad al prestar el dinero conociendo la situación y la relación
  • La relación se tensa hasta el punto de no retorno

Métodos para minimizar los problemas

Basado en las posibles consecuencias de proseguir con un préstamo entre familiares o amigos, generalmente propongo las siguientes soluciones:

  • Escuchar a la persona que lo solicita y preguntar para qué lo necesita, cómo lo utilizará y qué medios tiene para devolverlo. Al final de cuentas, si vamos a prestar dinero, tenemos el derecho a saber qué será de el y si podremos recuperarlo.
  • Firmar un contrato o acuerdo simple en donde se documenta monto, interés, fechas de repago, etc para que ambas partes tengan copias, y que sea firmado con testigos. Esto le da formalidad y evita el derecho al olvido de las partes.
  • Evitar ser co signatario en un préstamo formal ante un banco. Hay una razón por la cual la persona no puede obtenerlo, y seguramente esto arrastrará al co signatario.
  • Establecer mecanismos de cobro alternativos y ejecutarlos llegado el caso. De lo contrario, tenemos que saber que estamos decididos a perder el dinero.
  • Para los préstamos de inversión, requerir acciones o participación en el negocio o solicitar como garantía algún bien que esté relacionado a la misma, ejemplo, un inmueble. Esto requiere un nivel de sofisticación más alto y seguramente algún abogado.

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