No va más ser élite con la aerolínea (para mí). No más lealtad con AA o OneWorld.

Hoy me tocó leer un artículo sobre un bloguero con mucho tiempo en el tema viajes y travelhack, Nomadic Matt que me hizo resonar una y otra vez al dilema que tuve en mi mente en estas últimas semanas. La reducción en las millas voladas pagas, o bien el incremento de los vuelos con millas de canje terminaron los años de élite con American Airlines.

Meses atrás me propuse saltar barco hacia Alaska, en donde puedo acumular basado en distancia, tengo algunos beneficios interesantes y el esfuerzo para obtenerlo y mantenerlo no requiere cierto gasto, ni logística, ni jugar con los vuelos, paradas y distancias.

En definitiva, personalmente, y tras semanas de ir ida y vuelta con el asunto, decidí no seguir con American Airlines. Si bien no llegaba a completar los requerimientos este año para Platinum en adelante, ni siquiera la oferta para retenerlo fué suficiente.

Más allá de la comodidad de los ingresos fast track en múltiples lugares del mundo, la facilidad para transitar aeropuertos entre conexiones con lounges que no requieren espera, membresía, capacidad disponible, etc; hoy prefiero pagar el asiento adicional en la aerolínea que decida volar, en vez de obligarme a volar con las rutas de American o sus socios comerciales, muchas veces teniendo mejores opciones.

Al final de cuentas, mantener categoría de élite requiere muchas veces pagar más la tarifa o volar con la ruta menos directa como ofrenda hacia la lealtad de la aerolínea o alianza. Esto puede ser beneficioso cuando realmente obtenemos servicios intangibles a cambio con los ascensos de cabina. Lo que sucede es que las aerolíneas decidieron que lo que importa es cuánto gastamos y ya no cuán leales somos.

El ejemplo más burdo es el de United, en donde aún si no voláramos con la aerolínea o la alianza, podemos pagar nuestra categoría de élite. Tan solo debemos gastar cierta cantidad de dólares (que llega hasta casi USD 20.000) para obtener nuestra categoría de «viajero frecuente». Qué ironía, ¿no? Ahora, viajero frecuente de élite puede ser una persona que decidió gastar una vez en el año en un pasaje de primera clase internacional, mientras que aquel que voló por negocios durante todo el año, 60 vuelos, quizá no llegue a obtener la categoría más baja. ¿Es eso ser élite con la aerolínea? ¿Es eso un viajero frecuente?

Incluso en American Airlines, el gasto para el nivel medio, Platinum, requiere USD 6.000 que usualmente se puede reducir a la mitad con el gasto en la tarjeta Barclays Business Aviator o bien la versión Silver. Para esto hay que poner USD 25.000 de consumos anuales en la misma. Lo cual resulta ser muchísimo dinero en donde ganaríamos de a 1 milla a la vez. Esto tampoco nos garantiza la obtención de élite, ya que deberíamos jugar con qué vuelos, qué rutas y qué aerolíneas, basados sobre ciertas tarifas, calificarán como millas voladas.

Entonces, ¿por qué pagarles con lealtad cuando la reducción de servicios y beneficios es decadente? Ya no recuerdo cuál fue el último vuelo con American en el cual no tuve demoras de al menos 1 o 2 horas. En realidad sí, el último vuelo desde Italia, simplemente porque saben que en Europa deben compensar a los pasajeros en caso de demoras.

A menudo me leen hablar de no pensar en los servicios de los bancos como nada diferente a lo que sería una membresía de un gimnasio, una marca de ropa o nuestros teléfonos. En definitiva, hasta las aerolíneas tienen una marca, un nivel de servicio, un color distintivo y brindan un servicio y cobran por el mismo. ¿Qué quiero decir? Qué el poder de elección está en nosotros. Yo elegí ser leal a OneWorld/AA, la acumulación de decepciones y la realidad de que no llegaré a recalificar este año precipita la decisión que venía masticando.

¿Por qué no buscar la mejor opción para mi situación actual? Cada vez vuelo más con millas y menos con tarifas pagas. Más a menudo me encuentro pagando la tarifa más económica para luego realizar upgrades con millas o dinero. Nada de esto termina de devolverme beneficios de élite. Lo cual me permite liberarme y ser agente libre, buscar la ruta y la aerolínea que desee probar, y pagar el servicio adicional que se me ocurra sin la cadena de irme por fuera de lo directo tan solo para mantener algo que no me está beneficiando.

Estos pensamientos son los que me devolvieron al artículo que mencioné en el principio. Me sentí totalmente reflejado en el, pero por sobre todas las cosas, sentí que ese artículo lo había escrito yo mismo. Uno vuela cientos de miles de millas al año bajo la misma aerolínea o la alianza y usualmente recibe un trato cada vez menos decoroso, a veces llanamente agresivo.

Volar con Qatar nunca deja de sorprenderme, la vara que ponen en el servicio, incluso en cabinas económicas, es inigualable. Lo cual me llevaba a pensar el trato del personal de abordo de American en una multitud de viajes extra largos. La actitud de ¿Qué quiere? cuando uno solicita atención tras 10 horas de vuelo para que le traigan agua. Incluso me ha pasado en cabina business, y ¡primera clase!

Esto me lleva a pensar, si teniendo categoría de élite (y lo saben), viajando en cabinas premium (lo ven) a uno lo tratan con tan poco respecto, ¿Qué hago ofreciéndoles mi negocio?

Sí, me voy a ir a Alaska Airlines ya que tienen un programa a la antigua, amistoso y una atención superior. Además puedo acumular millas en aerolíneas de varios continentes y luego redimirlas en una veintena de ellas. En el peor de los casos, tendré que utilizar cuentas de Star Alliance y Sky Team en donde pueda combinar puntos entre viajes y transferencia desde las tarjetas de crédito.

Pero a pesar de irme para Alaska, mi itinerario comenzará a fluctuar basado en lo que más me convenga y quien mejor servicio me de, ya sea horario, servicio en tierra o en el aire. Acá somos de alguna manera presos del Mega Hub de American Airlines, pero hay opciones y voy a hacerlas valer para mi.

Claramente AA no me extrañará, tiene clientes que gastan en dos vuelos lo que yo gasto en el año, pero es claro que ya no se recompensa la lealtad, y mucho menos se la recompensa con una elevación en el servicio. Todo se vuelve un ¿Qué quiere? a excepción de los lounges ultra premium como el Flagship, en donde aún uno puede encontrar pequeñas fuentes de atención privilegiada.

Por último, el programa AAdvantage está moviéndose en el camino de los canjes de millas dinámicos. No tengo una certeza de cuándo se volverá una realidad, pero el programa AAdvantage era realmente uno de los puntos sobresalientes de American. Probablemente siga acumulando algunas a través de bonos de bienvenida, pero así como vendrán se irán en un vuelo.

La flexibilidad es rey, poseer tarjetas de crédito como la AMEX Platinum permite acumular aceleradamente y luego convertir a múltiples programas basados en mí conveniencia, y no quedar atados a la disponibilidad de una aerolínea. Lo mismo sucede al ser agente libre, tendré que aumentar la sagacidad para elevar mi estadía en tierra y en el aire, aprovechar ahora sí todos los beneficios de las tarjetas de crédito y quizá pagar más seguido por asientos que antes obtenía de manera complementaria por mi categoría de élite.

Y como cereza del postre, y muestra del nivel a donde llega el desgaste y la ruptura entre el funcionamiento de las aerolíneas y los servicios que requiere la gente, incluso las membresías de los lounges caen en valor. United, Delta, American, etc, la novedad que trajeron, o mejor dicho, la innovación… es que ahora todas requieren que por más que hayas gastado USD 650 en su membresía para ingresar a los lounges, para ingresar debes poseer un vuelo con su aerolínea, para ese día. Lo quieren todo.

En conclusión, voy a hacer status match pronto con Alaska y ahí me quedaré, pero a partir de 2020 seré agente libre y si lo mantengo que así sea (requiero volar 50.000 millas), y si no llego, tampoco me esforzaré en intentarlo. Nunca pensé que iría a encontrar un artículo que reflejara exáctamente lo que pensaba respecto del estado actual de los programas de lealtad.

Dejo OneWorld tras más de 10 años y me vuelvo agente libre (con status con Alaska, por ahora) y a ver a dónde me lleva.

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