Las mejores tarjetas de crédito vienen con puntos flexibles, no millas.

Las millas no funcionan como funcionaron en otro momento, no es que no poseen valor, simplemente están cada vez más alejadas de las posibilidades de los mortales que viven fuera de algunos países. Comprar millas no es mi recomendación por varias razones, la devaluación hace EFECTIVA nuestra pérdida de dinero, nos restringe en las oportunidades en comparación a la flexibilidad de tener una moneda disponible y por último, la posibilidad de perderlo todo es real.

¿Juntar millas? Claro que sí, pero siendo consciente de dónde acumulamos y con qué objetivo. En reiteradas oportunidades expuse que si uno gana $10.000 anuales en dólares, lo máximo que podría acumular serían 10.000 millas si gastaría todo su dinero con la tarjeta, algo que de por sí suena extraño. ¿A dónde nos llevarían 10.000 millas? ¿Podríamos utilizarlas parcialmente? Probablemente no.

El boom de los programas de puntos flexibles

Ahí es donde entran los programas de puntos flexibles. Hablamos de programas que pueden utilizar de múltiples formas, cash back, canje por viajes, transferencia o conversión a millas, compras en establecimientos con descuentos y mucho más. La era de los puntos flexibles está adelante nuestro y en todos los países comienzan a florecer por encima de las millas, y más ahora que las aerolíneas están golpeadas y con moretones en los ojos.

Los bancos fueron los grandes ganadores que ríen último. Durante mucho tiempo se asociaron a las aerolíneas para atraer clientes que querían acumular millas. Después de todo uno podía pagar una milla un centavo o un centavo y medio y sacarle valor por el doble. Negocio para todos, ¿Para todos? Las aerolíneas decidieron que ellos querían controlar sus gastos y comenzaron los jueguitos de las devaluaciones a la par de que las aerolíneas ganaban mas dinero por la venta de millas (a los bancos) que por volar sus aeronaves.

Si bien las instituciones financieras lo permitieron, estas ganaron gran cantidad de información valiosa que les permitió comenzar a apalancar su poder a través de la creación de sus programas de recompensas, todos de puntos flexibles. Es decir, el poder de las aerolíneas pasó al banco que se volvió un bien necesario para las aerolíneas, y estos últimos utilizaron la big data para sacar programas de puntos flexibles que dejaban atrás la era de las licuadoras y tostadoras de catálogos.

Hoy nos encontramos con programas como el de Supervielle o Quiero! en Argentina que ofrecen más valor que las millas tradicionales, a excepción de Smiles por el momento. Tenemos en Chile al Banco de Chile y a BBVA con programas propios que proveen al usuario con múltiples opciones de utilización. En México podemos encontrar los Membership Rewards, Payback, citi Thank You y muchos otros más que incluyen transferencia a aerolíneas, cash back, compra directa y canje en turismo. Si hablamos de Colombia, TuPlus, Bancolombia y Davipuntos están tomando por asalto el mercado de puntos y millas. Perú hace de las suyas con Interbank, BCP y Diners sin lugar a dudas, muchas oportunidades para utilizar puntos sin dejar expirar millas. En prácticamente todos los países se comienza a ver un advenimiento de los programas de puntos flexibles a costa de la degradación de las millas.

Flexibilidad y la adaptación

Los puntos flexibles tienen la ventaja de justamente ser flexibles. Primero que nada, uno puede acumular puntos que en prácticamente todos los programas puede utilizar de manera parcial, uno no debe esperar una vida para poder canjear una licuadora en el portal. Incluso a ratio de canje malo en forma de cash back, uno obtiene ALGO, que con las millas simplemente las estaría viendo acumular o dormir en la cuenta.

La flexibilidad es rey, en el turismo y en la vida. ¿No es un dicho que el que sobrevive no es el más fuerte sino que el mejor se adapta? Hablando de flexiblidad… Si hoy quiero viajar pero mañana deseo agarrar cash back, con los puntos probablemente pueda ¿Y con las millas? claro que no. ¿Qué pasa si acumulo millas de LATAM? Tan solo puedo canjear en el ecosistema de LATAM, mientras que si acumularía puntos flexibles, probablemente podría viajar en cualquier aerolínea mundial, o pagar mi noche de hospedaje, o incluso ¡mis excursiones!

Es decir, con los puntos flexibles uno no está atado a una cadena de hotel o aerolínea, puede aprovechar épocas de tarifas baratas y canjes altos sin sacrificar todo su stock de millas en un vuelo que convendría pagar en efectivo, uno posee la flexibilidad de utilizar los puntos de múltiples maneras en viajes o en cualquier otra alternativa de la vida, y aunque parezca menor, los puntos usualmente no expiran mientras mantengamos la tarjeta, un tema que para las aerolíneas es vital ya que es parte de su modelo.

Adicionalmente y en contra de las millas, estas no solo no mantienen su valor por algunos años como sí sucedió en otro momento, sino que además ya ni siquiera tienen una correlación con volar, la distancia o el valor real del ticket. Las millas eran un incentivo en forma de descuento a futuro para los viajeros frecuentes, ahora se volvió una moneda virtual sin ancla que le genera dinero a las aerolíneas y que uno debe usar donde y cuando la aerolínea lo decida conveniente. Yo personalmente aún acumulo algunas millas y aún encuentro valor en ellas para lo que me sirve a MI, pero esto no quiere decir que es lo mismo para todos en 2021. Lo que si no hago es comprarlas, eso no.

Por otra parte no todos los programas flexibles tienen valor. Aún hay bancos que no entienden el valor de ofrecer un programa sustentable y estable al cliente, y por lo tanto seguimos con la tostadora de 20.000 puntos o el vuelo imaginario a Marte por 3 trillones de puntos que nadie en su vida podrá acumular. Existen programas patéticos y mediocres, pero si leen Puntos Globales seguramente podrán distinguir cuales son buenos en su país o mercado.

Características de los programas flexibles y las mejores tarjetas

Si tuviera que decir tres características fundamentales de un programa de puntos flexibles valioso diría que uno tiene que encontrar la posibilidad de hacer reservas en el portal del programa para todo tipo de servicio de turismo (hotel, vuelos, excursiones, autos y más). Adicionalmente uno debería poder transferir hacia al menos dos aerolíneas en una conversión razonable 1 a 1 o apenas superior. Buscaría la posibilidad de que tenga una salida decorosa como cash back o crédito en el resumen en caso de no viajar.

Hoy en día, en 2021, las mejores tarjetas de crédito traen servicios de valor agregado para el cliente, y un programa de recompensas adecuado y moderno. Lamento decretar la poca utilidad de muchas de las tarjetas de crédito de aerolíneas del momento, pero si continúan insistiendo con 1 milla por dólar para luego pedir 230.000 millas para un vuelo en business, todo el sueño y el canje idílico y aspiracional se va por la cloaca cuando vemos nuestra cuenta de banco y nuestro último salario, ¿No?

Conclusiones

Mi conclusión es que deben comenzar a pensar en la inscripción hacia mejores programas de recompensas, y estos son precisamente los de puntos flexibles. Las millas pueden tener valor aun, pero la puerta de entrada al mundo de las millas ampliada que encontramos en 2021 tiene una trampa a fin del camino, las devaluaciones masivas que están ocurriendo y ya han ocurrido. Es decir, muchos terminan persiguiendo una zanahoria que nunca alcanzarán. Para muchos, es momento de hacer el pase.

2 Responses

  1. Armando dice:

    hola gastón. tal cual… yo muy contento con mis puntos flexibles inbursa (cashback o transferencia 10 aerolineas), tan poderosos como los Membership Rewards, pero a un costo mucho más amigable.

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