La importancia de tener las finanzas personales en orden en medio de una crisis

Tras varios días sin electricidad, y por lo tanto sin calefacción ni internet, acá estoy nuevamente con una breve reflexión respecto de cómo tener las finanzas personales en orden ayudan en medio de una crisis como la que estamos pasando con la tormenta.

Si bien este no es el lugar mas frío en donde tuve la oportunidad de residir, tener -18 grados centígrados en Texas no es precisamente algo de todos los días. Los inviernos suelen ser relativamente confortables y sin ir muy lejos hasta hace una o dos semanas tuvimos temperaturas de primavera mas que de invierno.

Pero llegó una tormenta increíble, o dos, y se unieron la aparente falta de preparación de compañías, políticos y obviamente nosotros, los individuos.

Si me enfoco exclusivamente en lo que sucedió hasta ahora, aún me encuentro rogando que no explote ningún caño que me destruya el hogar, o que se incendie la chimenea como le pasó a un vecino a algunos pasos de mi residencia. Ambos son imponderables de los que tengo cierto nivel de control, pero en donde tener energía eléctrica o lo que haga algún vecino puede tener consecuencias, pero para lo que estoy preparado.

También sucedió que perderé todo lo que tenía en el refrigerador y freezer, lo cual que incluía una compra mensual. Casi $2.000 en desperdicio, no es agradable, para nada. Lo cierto es que una vez más me encuentro ante una situación desagradable y desfavorable, pero ante la cual estoy tranquilo.

Hace no más e 15 días también surgieron dos eventos repentinos con golpes al bolsillo en modo emergencia, pude mantener la calma y seguir adelante sin mirar atrás. En parte porque quejarme no me ayudará, lamentarme solo me dejará parado en donde estoy. Pero estar preparado financieramente me permite navegar el momento con el foco en lo importante que requiere mi atención y luego mirar hacia adelante.

Tener las finanzas personales bajo control permiten calma, no tengo que andar preocupado por la próxima cuota de la tarjeta y debo vivir hasta el cuello durante varios meses en caso de una catástrofe.

Poseer reservas personales de tres a seis meses es lo ideal, pero para llegar a eso uno tiene que hacer el sacrificio previo y jugar a las escondidas con ese dinero, pero también debe tenerlo disponible para casos como este, si es necesario.

Al computar el COVID y esta tormenta, uno podría fácilmente quedar en offside y rogándole a los árbitros del VAR que jueguen a nuestro favor, pero sacando los imponderables todos nosotros tenemos la oportunidad de generar recursos para emergencias.

En algunos países será más difíciles que en otros, pero uno no tiene porque hacer esas reservas en 1 año, quizá se puedan demorar algunos, pero es importante. La clave está en algo para lo que no necesitan ningún gurú, gastar menos de lo que ganan ya que el día que el salario deja de llegar, el reajuste es brutal.

Todo esto me lleva a las tarjetas de crédito. Lo primero que recomendé una y otra vez fue la idea de que si uno no cumple ciertas pautas, no debería tener una tarjeta de crédito. Quizá sea tiempo para actualizar el artículo y refrescar la idea.

Cuotificar todo genera una bola de nieve. ¡En algún momento de mi vida también estuve ahí! Uno aprende de los fracasos, y mucho. No creo que haya un parámetro específico para limitar cuánto es saludable de la cuotificación. Desde el llano, debería ser $0, pero vivimos en este mundo y hay veces que puede funcionar.

Si tenemos 3 o 6 meses de reservas de emergencia y de nuestros ingresos mensuales tenemos gastos por el 10% cuotificados, probablemente indique que tenemos unas finanzas personales saludables. ¿Qué pasa cuando la ecuación es de 0 meses de reserva y 30% de cuotificación? Probablemente una llamada al desastre.

En la situación ideal uno debería gastar no más del 30% de su ingreso en vivienda, algo que muchos saben que es casi como ver un unicornio ya que millones de personas gastan el 50% de sus ingresos para el techo. Entonces pongamos en perspectiva el impacto de tener la espada colgando de nuestra cabeza todos los meses por un 30% de nuestro salario.

Tan solo un 20% quedaría disponible para las cuestiones más elementales que van desde los servicios públicos, el alimento y se me ocurren múltiples artículos o servicios que tienen prioridad por sobre la cuotificación de elementos de consumo.

¿Uno realmente puede estar tranquilo y pensar en posibilidades, corto plazo o no preocuparse ante cada paso en falso estando en esta situación? Yo no lo creo.

Tener un presupuesto, gastar menos de lo que nos ingresa, ahorrar 3 a 6 meses de reservas, invertir un porcentaje fijo todos los meses una vez creada las reserva, mantener la cuotificación al mínimo, pagar la tarjeta en su totalidad y no pagarle al banco intereses innecesarios, aprovechar los beneficios de las tarjetas y siempre mantener un ojo en nuestros patrones de consumo, ahorro e inversión son clave para afrontar adversidades… y también para vivir más tranquilos.

Nunca es tarde para comenzar a hacerlo.

4 Responses

  1. Ezequiel dice:

    Bueno… si hay algo «bueno» de vivir en Argentina, es que uno ya sabe que SIEMPRE habrá cortes de luz, en lo mas frio del invierno y lo mas caluroso del verano. Es por eso que siempre está en los planes, tener un generador eléctrico en casa. Lo uso alrededor de 10 veces al año. Preferí hacer la inversión en un grupo electrógeno que andar tirando comida. Obvio… acá no hay nieve. Saludos

    • Gastón dice:

      Esa es otra buena estrategia, y algo para lo cual estar preparado y quedarse tranquilo.

      En Texas no hay nieve y los inviernos son livianos. Por eso más que la nieve (y el hielo) que paraliza todo fueron las temperaturas extremas que llegaron a más de -25 en algún momento y calefacción centralizada eléctrica para más del 60% de los 40 millones (y sumando) que viven acá.

      El desperdicio de comida se suma a los costos del plomero y el de rehacer habitaciones o secciones enteras de una cada que quedaron inundadas.

      Ya varios de mis amigos y otras personas que conozco lo sufrieron sufrieron

      Esto pueden ser algunos miles de dólares, o mas de $100.000 como le pasó a alguien el año pasado. 🤦‍♂️

      Si tienen seguro quizá son apenas el copago o deducible, pero el costo lo paga alguien igual. 😑

  2. Armando dice:

    Ah mirá… te tocó la tormenta invernal de Texas… suerte y esperemos todo vuelva a la normalidad y los servicios ya reestablecidos. uy… 2.000 dolari tirados a la basura de la heladera… duele… macho, comes como jeke arabe! jeje

    • Gastón dice:

      Si, no nos tocó la cara linda de disfrutar de la nieve. Y a lo largo del día comencé a recibir mensajes de amigos con rupturas de caños y pérdidas. Por el momento nosotros bien en ese sentido.

      No es todo del mes, sino que tenía reservas en el freezer y algo recién sacado del freezer para utilizar… pero prácticamente la mitad pertenecía a la compra del sábado… una pérdida rápida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.