A diario me encuentro con gente que no puede justificar el costo anual de renovación de la tarjeta de crédito ya que no puede comprender en dónde está ganando, y hay personas que están en lo cierto y realmente no están obteniendo ningún beneficio. Sin embargo, esto es generalmente verdadero cuando no ponemos nuestra estrategia por delante de la decisión de solicitar la tarjeta de crédito en cuestión.

Tarjetas de crédito premium versus tarjetas de crédito masivas

No importa en qué país nos encontremos, las aguas se dividen en tres: tarjetas introductorias, las cuales no tienen ningún sentido más allá de poder gastar a crédito o generar historial crediticio, tarjetas de crédito internacionales masivas a las cuales gran parte de la población puede acceder y por último las tarjetas de crédito premium en donde obtendremos servicios complementarios diferenciales.

El principal obstáculo para obtener una tarjeta de crédito premium en países como Colombia, Argentina o Chile reside en que estas están extremadamente limitadas a poder demostrar ciertos ingresos. No importa cuál sea el costo anual de renovación y si podemos afrontarlo -si es que nos conviene-, estaremos limitados de acuerdo a nuestro trabajo. En gran parte, esto es un absurdo total.

Eso deja a los interesados con una avenida ancha, pero no del todo gratificante respecto a los servicios ofrecidos respecto del costo anual de la tarjeta de crédito.

El costo de las tarjetas de crédito en palabras

El costo anual de la tarjeta de crédito debe evitarse siempre ya que obtendremos más beneficios cuanto más bajo sea el costo anual del producto crediticio. Este es un mito importante, ya que por lo general las tarjetas premium son aquellas que conllevan algún tipo de costo anual de mantenimiento. ¿Por qué lo llevan? Bueno, las tarjetas de crédito pueden ofrecernos algunos beneficios más allá del programa de recompensas que podamos maximizar.

Estas tarjetas de crédito premium nos ofrecerán en muchas oportunidades servicios que superan el valor anual de la tarjeta en sí misma. Claro está que para tener una tarjeta de crédito primero hay que tener la economía personal en orden, y luego hay que se consciente de que el producto que obtendremos debe estar atado a nuestros patrones de consumo para que valga la pena.

American Express The Platinum Card Argentina

Obtener una milla por dólar gastado puede ser suficiente para algunos a un costo de USD 100 anuales de renovación. Por otro lado obtener la misma cantidad de millas, más accesos a lounges internacionales sin cargo y servicios de élite en alguna aerolínea por un costo marginalmente superior, digamos USD 150, tendría muchísimo más valor teniendo en cuenta el costo de despachar tan solo una pieza de equipaje.

Entonces el costo anual de renovación o mantenimiento de las tarjetas de crédito tiene cierta conexión al nivel de servicios y beneficios que obtenemos y por el cual hemos ofrecido ya un artículo acerca de los diferentes niveles de servicio de las tarjetas de crédito.

Es por esto que tenerle miedo al costo anual de renovación de la tarjeta de crédito muchas veces es un error infundado, ya que si nuestro estilo de vida nos permite consumir servicios que de otra manera usualmente pagaríamos (ejemplo: seguro médico de viajero), el costo equivalente del mismo podría ser deducido del valor anual que pagamos por la tarjeta de crédito en sí.

El caso de las garantías extendidas de las tarjetas de crédito

Pensemos por un momento en los beneficios básicos de alguna de las tarjetas de crédito más difundidas. Hablamos de la garantía extendida y la protección de compra.

La protección de compra generalmente no existe como producto disponible en el mercado, a menos que involucremos el asunto en nuestro seguro de inquilino o seguro del hogar, ambos productos que incluyen protección contra propiedad robada. Esto lo pone en un sitio difícil respecto del valor monetario que podemos asignarle, pero tiene valor como beneficio adicional en la practica.

Sin embargo la garantía extendida es un servicio ampliamente ofrecido, y que si hemos comprado al menos una vez en los últimos dos años, podemos atestiguar el costo del mismo. Ahora, ¿qué pasaría si sin importar el producto que compramos, nuestra garantía original quedará extendida automáticamente por un año adicional sin pagar ningún adicional?

Eso ya lo ofrecen infinidad de tarjetas de crédito, la mayoría con algún costo anual. Solo deben calcular cuánto gastarían en los productos que compraron el año anterior o los que planean comprar en el corriente, más lo que les costaría la garantía extendida de los mismos -si usualmente la obtienen- para justificar los valores.

Beneficios implícitos y algunos un tanto más secretos

Existen beneficios bien claros como la garantía extendida, los accesos sin cargo a los lounges de los aeropuertos o bien los niveles de élite con aerolíneas u hoteles, y hay otros que requieren más trabajo ponerlos sobre la mesa

Imaginemos una tarjeta de crédito que tiene un costo anual de renovación de USD 100 pero nos provee 3 puntos en restaurantes y entretenimiento, 2 puntos en aerolíneas y gastos de viajes y 1 punto en todo lo demás, ¿Suena barato o caro?

La primera pregunta es si la tarjeta se adapta a nuestras necesidades. ¿Cuánto gastamos anualmente en restaurantes y entretenimiento? ¿Cuánto gastamos en viajes y aerolíneas? Una vez calculado un estimado, podemos organizar nuestra ganancia potencial en puntos y ver cual es el valor que podemos obtener de esos puntos -solo aquellos superiores a 1-.  Si el beneficio es mayor a $100, esta tarjeta ficticia sería potencialmente más beneficiosa que lo que podríamos obtener potencialmente de una tarjeta de principiante o con prácticamente nulo costo anual, pero una referencia de 1% de beneficios por dólar consumido.

El seguro médico de viajero usualmente queda olvidado, pero este es un beneficio implícito que realmente nos ahorra dinero, si viajamos… Claro que si una persona jamás viaja, a esta altura estará pensando de que esto del seguro sería absurdo. ¿Pero lo sería en el caso de pensar en la garantía extendida o de compra?

El caso de las tarjetas de débito

En el mundo ideal, utilizar dinero en efectivo o tarjeta de débito sería potencialmente la mejor opción para todos, sin embargo no vivimos en ese mundo. Lo que sí nos dice este mercado es que utilizar una tarjeta de débito para nuestras compras tiene la oportunidad de obtener $0 en recompensas a cambio a de $0 en costos anuales.

Por otra parte, la tarjeta de crédito, siempre y cuando no tenga un recargo adicional por su utilización, tiene la posibilidad de ofrecernos, al menos, 1% de la compra en forma de puntos, millas o reembolso. ¿Es esto suficiente como para hacernos ricos? No, pero todos aquellos que formaron riqueza han comenzado por algún lado, y cualquier lobo solitario de Wall Street mataría por un 1% extra de retorno en sus portafolios.

El asunto reside en nuestro cortoplacismo. Obtener 1% de una compra de USD 100 puede parecernos poco. Pero si les hablo de 1% de 1.000.000, su visión cambiaría. Piénsenlo a largo plazo y su forma de verlo quizá encuentre el giro al que me refiero.

Conclusiones sobre los costos anuales de las tarjetas de crédito

Tenerle miedo o creer que una tarjeta de crédito sin costo anual nos ofrecerá más es un mito que ya debería estar extinto. Claramente preferiría pagar menos, o nada por mantener mi tarjeta de crédito preferida, Chase Sapphire Reserve, pero los USD 450 anuales vienen con USD 300 de crédito en categoría de viajes, lo cual reduce su costo anual a USD 150 debido a la cantidad de consumos en categoría de viajes que consumo en mi vida regular.

Si sumo el resto de los servicios y beneficios, puedo finalizar diciendo que obtengo incluso más de la tarjeta de lo que me cobran por la misma. El poder de las tarjetas premium no debe ser descartado únicamente por su costo, sino por lo robusto del servicio y beneficios que nos da, ergo, por la capacidad de pagarnos más de lo que nosotros le pagamos al banco por tenerla.

1 respuesta

  1. sebaspolaco dice:

    👏👏👏👏

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