Finanzas personales: cómo identificar que no debemos utilizar una tarjeta de crédito

Ya escuchamos las historias, la persona X adquiere una o dos tarjetas de crédito, se va de shopping, comienza a sacar dinero en efectivo y la revienta hasta que no deja ni las milésimas de dólares del límite establecido en poco más de unos meses. Luego, el dolor de cabeza, los intereses y el scoring crediticio al demonio.

Algunos signos o señales, o más bien, algunos Titanic nos indican que nuestro barco está a punto de chocar contra el iceberg (en realidad ya chocó) y que necesitamos estar en una balsa ya mismo… ayer. Para todos nuestros lectores que ven que escribimos una y otra vez sobre tarjetas de crédito, estos productos financieros que funcionan como espada de Dámocles, aquí tienen para compartirle a su amigo, familiar o compañero de trabajo cuando vean alguno de estos signos.

Algunas consideraciones sobre el uso de la tarjeta

La tarjeta de crédito no es ni más ni menos que una herramienta financiera de consumo… que algunos utilizamos hasta para ganar dinero de alguna u otra forma. Travel hacking es una de esos métodos, pero hay otros relacionados a la obtención de ganancia por sobre los programas recompensas, incluyendo el cashback.

Sin embargo, la gran mayoría de los mortales utilizan su tarjeta de crédito tan solo para consumir, pagar de manera diferida o realizar compras superiores a lo que tienen disponible en el momento. Esto pone en riesgo la habilidad de las personas de mejorar su situación de finanzas personales y aspirar a incrementar su riqueza, o bien, vivir mejor.

El riesgo número 1 de la tarjeta de crédito es quedar atrapado en los intereses altos, de los más altos de los instrumentos financieros disponibles. Es por eso que es importante educarse sobre finanzas básicas cuanto antes, incluso desde que estamos en la escuela primaria.

Si lo piensan por un segundo, si los humanos prestarán más atención y se educaran más acerca de las finanzas personales y básicas desde una etapa temprana como una consecuencia de la vida, no cometerían (en teoría) tantos horrores financieros más tarde en sus vidas… brindando ganancias gigantes a terceros que aprovechan dicha vulnerabilidad en la instrucción de los mismos.

Signos a tener en cuenta

El ciclo vicioso de los pagos mínimos de la tarjeta

Los pagos mínimos de la tarjeta de crédito usualmente corren alrededor del 1% o 2% del saldo, más costos e intereses. El hecho de que nos encontremos debiendo más allá del período de gracia de 20 a 30 días posterior al cierre de nuestro resumen de cuenta indica que no tenemos el dinero para afrontar nuestros pagos, no estamos administrando nuestros recursos eficientemente o bien no prestamos atención al hecho de que estamos perdiendo dinero como si nuestro barco hubiera sido atravesado por una bola de demolición.

El pago mínimo es el primer y el más grave error sobre el uso regular de la tarjeta de crédito. La tasa de interés que cobran los bancos (la prima o ganancia que le ofrecemos a las instituciones por prestarnos el dinero mes a mes) es altísima. Incluso en tiempos de inflación baja, las tasas de interés de las tarjetas de crédito suelen ser en un gran mayoría hasta el triple de lo que un préstamo personal.

La comodidad de pagar el mínimo cada mes en la tarjeta de crédito puede llevarnos a pagar el saldo ¡en hasta varias décadas! Y esto es países en donde los costos de las tarjetas de crédito están severamente limitados, la inflación es baja y las tasas de interés no superan el 30% anual.

Si uno tiene una tarjeta de crédito y se encuentra pagando intereses todos los meses debido a que no tiene forma de pagar el monto total, este es el primer signo de que las tarjetas de crédito no son para tí, o bien no es el momento financiero para tenerla. Lo primero que hay que mejorar son los hábitos y patrones de consumo y administración…

Y sobre todo, debemos crear un presupuesto realista (Les dejo unas guías básicas para hacerlo: Presupuesto 1, presupuesto 2, presupuesto 3).

Nuestro nivel de deuda está por las nubes

Cuando ya acumulamos suficiente deuda, sobre todo la de consumo, este es un símbolo inequívoco de que no necesitamos una tarjeta de crédito adicional. No importa cuánto sea el bono de bienvenida, terminaremos yendo de manera inevitable hacia el mismo camino que el resto de los consumos que terminaron en deuda… en más deuda.

Háganse un favor, desarrollen un presupuesto realista sobre sus ingresos y sus gastos, organicen sus objetivos sobre qué desean y cómo podrían obtenerlo y establezcan una forma de repago de sus deudas, lo más agresiva posible sin escurrir su vida hasta la última gota.

El nivel de deuda del que hablamos no es del productivo sino el que acumulamos con motivos o fines relacionados al consumo o a la adquisición de bienes o servicios no productivos, desde una televisión hasta el paquete de salchichas que compramos en el supermercado… y que en algunos países permiten financiar hasta un año. Imagínese señor… señora, usted comerá dichas salchichas para hacerse un hot dog esta semana y lo seguirá pagando (con intereses) por el resto del año.

Si estamos en esta situación, mejor dejar pasar el bono de bienvenida y la tarjeta de crédito, el objetivo es desendeudarse.

Pagamos costos anuales de tarjetas de crédito todo el tiempo

Otro signo de que no debemos utilizarlas es cuando nuestras tarjetas de crédito (sobre todo cuando poseemos más de una) incluyen un costo anual de membresía alto, o al menos relativamente alto respecto de nuestros ingresos. Esto sumado a costos adicionales que podemos estar gastando como cargos por resumen mensual y costos derivados de la deuda indican que no estamos preparados para administrar esta herramienta financiera.

Esto es así cuando no podemos justificar eficientemente el gasto mensual, trimestral o anual de mantener la cuenta abierta. Justificar la tarjeta significa poder encontrar formas de aprovechar sus beneficios para cancelar, reducir o superar el costo anual de la misma.

Un ejemplo de esto se da cuando una tarjeta ofrece Priority Pass ilimitado por una fracción del costo de lo que pagaremos por los pases en nuestros viajes. Si nuestra tarjeta tiene un costo anual de USD 150 y nos ofrece PP ilimitado para nosotros y un acompañante, con tan solo 3 viajes ida y vuelta podemos justificar y superar el costo anual de la misma (ya que cada pase tiene un valor de USD 32). Esto sin incluir otros beneficios que puede tener.

Tener tarjetas tiradas por el cajón de la habitación u oficina acumulando polvo y gastando mensual y anualmente sin beneficio alguno es una pérdida de dinero y debería ser atendido a la brevedad.

No pagas a tiempo tus cuentas

Si llegamos a este punto ni siquiera habría que decir que tener una tarjeta de crédito y más aún obtener una nueva es lo menos recomendable. Es inevitable tener en algún momento de nuestras vidas un tiempo difícil, pero si nuestro hábito tiene como amigo el pagar nuestras cuentas en el momento que queremos, el default se vé desde las Islas Cook.

A menudo veo como la situación de algunos se deteriora gota a gota, mes a mes. La persona comienza pagando con dos o tres días de demora y no siente el pinchazo de dolor por lo que encuentra alguna justificación para pagar 5 o 7 días atrasados dentro de unos meses, y en algún momento justo sobre el límite de que lo reporten como tarde. En algún momento llegamos a los 20 días que ya es cuando otros pagos están atrasados y se vuelve una bola de nieve que se degrada mes a mes.

En esto no hay grises, uno recapacita a tiempo justo antes de la explosión y se decide a eliminar toda la deuda al 100%, o bien el default, la bancarrota.

Si de por sí no pagas a tiempo tu cuenta de internet, cable, telefonía o cualquier otro servicio, ya tienes el hábito, ya conoces cómo funcionas tú mismo, agregar crédito a tu vida no cambiará nada de manera positiva, solo lo empeorará.

Vives transfiriendo el balance o utilizándola como cajero automático

Si ya tienes una tarjeta de crédito y la utilizas frecuentemente como cajero automático y obtener adelantos de dinero en efectivo como si fuera una cuenta de banco estás haciendo todo mal respecto de tu utilización del crédito.

Hacer avances en efectivo pone a correr los intereses desde el mismo momento en que lo realizamos, además de pagar un cargo adicional por hacerlo, y por último estamos utilizando dinero que no es nuestro probablemente para cuestiones que no deberían ser utilizadas en caso de que no podamos pagar directamente con crédito.

Lo mismo sucede si vivimos haciendo transferencia de balances de una tarjeta a la otra para evitar pagar intereses. Si bien esta estrategia puede ser útil para evitar intereses altos en los casos en donde el plan de desendeudamiento es sólido. Aquellos que transfieren un balance de una tarjeta a otra usualmente pagan un costo de transferencia que puede hacer la diferencia entre mantener la deuda intacta o realmente desendeudarse.

Si llevamos varios años haciéndolo y nuestra deuda sigue relativamente intacta, es un signo inequívoco de que el crédito no es lo que necesitamos en nuestras vidas.

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