El remordimiento de comprar una copia o tercera marca en un objeto tecnológico o viajes

¿Leyeron el título? ya saben de lo que hablaremos hoy, de esos robots, scooters, planchitas de pelo, o cualquier tipo de producto electrónico que compraron como barato pero que terminó en una gran insatisfacción. Hablamos de copias baratas, segundas o terceras marcas que ni siquiera lo son ya que usualmente son tres o cuatro competidores reales los que fabrican artículos de calidad de mercado.

No es que cambié el tema del blog, esto va directo al corazón de las finanzas personales y hoy continuamos con esta línea. Yo soy tan culpable como ustedes de haber comprado o elegido por precio alguna vez, incluso en viajes. Sí, una práctica que discontinué hace ya muchos años pero que tomó matices y un degradé de opciones hasta eliminarlo por completo.

Comprar un artículo o pagar por un servicio únicamente basado en el precio es algo muy común que todos los mortales que no somos precisamente billonarios tenemos que enfrentar a diario. El problema no es elegir la lechuga o el tomate en un lugar u otro con pequeñas diferencias, sino mas bien los bienes durables o los servicios que utilizamos a diario y que nos representan una porción importante del gasto mensual y anual.

En estas compras con remordimiento uno puede encontrarse ante el sentimiento a pocos días de haber realizado la compra o luego de un tiempo prudencial. Y esto es un problema, sobre todo, en los países en los cuales las compras de bienes durables no tienen realmente una opción de devolución al estilo Amazon. Aquel que haya viajado a Estados Unidos, y por lo relacionable y fácil del ejemplo, conoce que tras realizar una compra impulsiva en Walmart, puede volver después de unos días y recibirá su dinero sin problemas.

Si bien la compra de uno de esos accesorios de cocina sin sentido no impactará negativamente en las finanzas, cuando uno comienza a escalar el nivel de precios a las aspiradoras, robots, laptop, televisores, o incluso hoteles, uno puede comenzar a sentir el dolor y remordimiento de la elección, y hasta la culpa.

Remordimiento: productos durables

Uno de los ejemplos más claros actualmente es el de los robot-aspiradora. Siendo Roomba (Irobot) el productor número 1 por calidad y tecnología, siempre uno encuentra opciones mas baratas. No hablo de Samsung, Bissell, Shark, etc, que son compañías que tienen amplio espectro de productos y con cierta calidad, aceptable para arriba. Me refiero a compañías que hoy están y mañana desaparecen, o incluso esas marcas extranjeras que venden el mismo producto bajo diferentes nombres, extraños y hasta sospechosos.

Al final uno termina pagando un quinto de lo que pagaría por un producto de calidad pero obtiene nada más que un problema a largo plazo (garantía, confiabilidad y rendimiento) y a corto plazo (el efecto de la expectativa vs la realidad y la desazón cuando el producto es sub par).

Similar es el problema cuando uno viaja por el mundo y se encuentra comprando en esos mercados en donde la calidad y la procedencia de los objetos es deliberadamente dudosa. La tela dura un lavado, se achica, y al final de cuentas queda tirado. En definitiva uno termina desperdiciando su dinero.

Los hoteles y vuelos, el remordimiento al ahorrar

Con los hoteles o aerolíneas pasa lo mismo. En los hoteles uno tiene opciones para todos los precios, lo que sucede es que el alojamiento parece una cuestión menor hasta que no lo es. Después de todo, uno se aloja en un país o estado ajeno, deja todos sus artículos de valor y documentación en el mismo y espera cierto nivel de confort. Con esto no quiero decir que uno debería alojarse únicamente en espacios de marcas globales, pero sinceramente a través de los años me encontré evitando espacios independientes cuando hay alternativas ya que cuando voy con una cadena se exactamente qué esperar y cómo funciona.

Es decir, si me voy a un hotel categoría 2, se lo que encontraré, pero también doy por asegurada mi tranquilidad respecto de lo que recibiré respecto de un famoso Guest House en el medio de un país en Oriente. No me voy de vacaciones para estar pensando en la caja fuerte, ni en si me faltará la cámara, el teléfono o la laptop. Tampoco me apetece ya caminar calles oscuras y sucias para llegar al lugar principal de atracción, uno se aburguesa, sí, pero también aprende a elegir ya que a veces tan solo un 5% o 10% de margen superior en el costo hace una gran diferencia.

Más pasan los años, y más me encuentro justificando el alojarme en cadenas en el 90% de mis viajes. El negocio funciona para los hoteles y las cadenas que obtienen clientes relativamente más leales, pero también para el pasajero que sabe exactamente qué esperar de un hotel de cierta marca. Si viajamos a un Holiday Inn Express o Ibis no voy a esperar lujos, pero me encontraré con un hotel simple pero elegante y con cierto nivel de servicio y limpieza. Pero si me alojo en un Hotel Intercontinental o un JW Marriott estaré completamente seguro que encontraré un servicio completo, y más…

Ahora bien, cuando el cliente se aloja en un lugar independiente tiene dos opciones, basarse en las fotos y los comentarios, o la experiencia de alguno que lo haya conocido (blog, amigo, familiar, etc). La primera es una versión poco confiable, mientras que la segunda puede estar bastante sesgada, pero es más segura. Entonces al ahorrarse $40 en una estadía que cuesta $800, uno se ahorra 5% y tira la moneda al aire esperando que las reglas y restricciones no sean un problema, el alojamiento continúe siendo lo que se ve en las fotos y que al llegar no nos encontremos con una pocilga. ¿Creen que no me ha pasado? Varias veces, en mis comienzos viajeros.

Ahorrar en vuelos, OTA, intermediarios y la decepción

Para los vuelos el asunto se bifurca en dos partes: aerolínea completa vs low cost, y reserva directa o con OTA. En cuanto al servicio de las aerolíneas de servicio completo vs las low cost, elijo la primera siempre con una excepción: viajes intra-europeos o intra-asiáticos. Pero siempre se que esperar y si tengo que pagar por el servicio adicional, lo hago y lo contemplo dentro de la comparación de precios. Al final de cuentas volar de Bangkok a Bali por $75 en low cost no tiene forma de equipararse con un vuelo de Silk Air de $400. Lo mismo en Europa entre un vuelo low cost de $20 y uno de British Airways de $120.

Sin embargo para la comparación es IMPORTANTÍSIMO agregar el costo de equipaje, traslado aeropuerto-destino final e incluso beneficios de élite. Ahí llega el remordimiento cuando Ryanair nos deja a 30 km de la ciudad de Londres y tenemos que tomar un Taxi que nos cuesta el equivalente a la tarifa de British Airways por dejarnos en Heathrow. También puede ocurrir que aquellos viajeros poco frecuentes se encuentren discutiendo por el precio del equipaje o el peso del mismo. ¿Creen que ya no pasa? Sí, y más seguido de lo que uno cree por no decir todo el tiempo. Lo barato sale caro, dicen…

El segundo aspecto del remordimiento con los vuelos está dado por el ahorro mínimo o la cuotificación de un vuelo en algunos pagos adicionales que luego se pagan caro. Es fantástico ahorrarse $1.000 pesos, soles, colones, o la moneda que quieran en un vuelo respecto del sitio oficial y quizá hasta obtenerlo en 3, 6 o 12 pagos sin o con leve interés respecto de la aerolínea.

Dicen que un día llegó la pandemia y mucha gente se curó de espanto con el baño de realidad que significa pagar la reserva con un tercero o intermediario, es decir, un OTA. Despegar es probablemente el más grande de Latinoamérica, comprado parcialmente por Expedia, pero hay miles de pequeñas y medianas agencias de viajes en cada país del continente, los cuales actúan como intermediarios a comisión de lo que venden las aerolíneas en el tiempo de internet donde los precios son mucho más transparentes.

El arrepentimiento suele suceder casi con exclusividad cuando algo se sale de la operación normal: cancelación, demora, suspensión, llegada tarde, cambio de nombre, cambio de vuelo, etc. No solo en estos casos, sino que el remordimiento también suele llegar cuando uno se da cuenta que pagó por la tarifa más restrictiva, usualmente la que venden los OTA, lo cual nos deja derecho a nada.

Las diferencias que no percibimos por mirar el precio

Al final del día el dinero disponible manda, pero no siempre es necesario romper el presupuesto para comprar el artículo de marca mas conocida, sino que uno puede optar entre alguna marca comparable que tenga una prestación similar. Personalmente y con acceso a devoluciones generosas y amplitud de marcas y calidades he dejado de tomar el riesgo de marcas desconocidas o productos de poca reputación. Mi dinero finalmente no rendía.

Entonces no necesariamente deba compra una Roomba último modelo, pero uno puede comprar dos versiones anteriores o el producto de una generación previa de una marca equivalente y reconocida. Respecto de las laptop, muchas veces los componentes son los mismos en términos de procesador AMD/Intel, pero el motherboard, disco rígido, memoria y hasta los componentes y accesorios que hacen el todo están integrados con productos inferiores. Esto hace que un intel I5 de una marca funcione en una nivel subpar al de otra marca que tiene el mismo procesador I5.

Todos estos problemas son dinero que desperdiciamos aunque no nos damos cuenta. Quizá la diferencia entre nuestra compra y la que podríamos haber hecho significaban dos meses adicionales de ahorro, pero una garantía confiable y mucho más extendida, además de una satisfacción superior.

Conclusiones y qué hacer para evitar remordimientos

Las finanzas personales van mas allá de hacer un presupuesto y la diferencia entre lo que entra y sale, ya que todo lo que sale puede tener diferentes resultados y uno de ellos es la satisfacción y la recurrencia de la salida del mismo.

Por último, cuando compren un objeto durable, documenten la información de la garantía, el recibo o factura y todo lo que esté relacionado al producto para su uso en caso de necesitar ejecutar un servicio simple pero efectivo, la garantía extendida de la tarjeta de crédito. Claro, si es que usaron la tarjeta apropiada.

Muchas de las tarjetas de crédito disponibles, sino casi todas, ofrecen este beneficio al igual que el de la protección de compra. No funciona como un servicio que nos enviará un reparador a la casa, sino que nos reembolsará por el diagnóstico (en algunos casos) y el costo de reparación o de reemplazo (monto original) en caso de no poder ser reparado. Al final de cuentas si ya están pagando el costo total de una cuenta o la tarjeta de crédito, al menos aprovechar los servicios, ¿No?

Mi posición sobre el remordimiento en las compras de productos y servicios es claramente personal, pero estoy seguro que muchos han pasado por la misma experiencia al intentar ahorrar unos pesos en un objeto o marca pensando que iría a ser igual. Uno se quema una o dos veces, en algún momento la ecuación cambia.

4 Respuestas

  1. Carlos dice:

    ¡Hola Gastón! Perdón tanto abandono jejeje…mejor no lo habrías podido describir y tengo mis ejemplos también; amigos que compraban periféricos de PC gamer de precio módico hasta 3 veces al año para jugar, los convencí de probar algo realmente gamer y de larga duración y ya no se cambian por nada; una vez que fui con mis papás a San Andrés Isla acá en Colombia a un hotel regular y mi papá quedó aburrido porque la oferta gastronómica era mala y la habitación muy fea, otra vez fuimos a un hotel Decameron y feliz; en París yo vivía contento con la atención del personal del hotel Mercure, siempre eran amables conmigo y mejoraban la tarifa de mi estadía cuando les decía que por internet estaba más económico que con ellos; en fin, hay más. El asunto es que siempre le recomiendo a familiares y amigos buscar algo decente así cueste un poquito más, porque al final la satisfacción va a ser mayor y se van evitar sorpresas desagradables, especialmente en viajes, finalmente la gente debe ser consciente que se obtiene lo que se paga y no quiero decir que todo lo caro sea bueno, pero lo barato sí sale caro.

    • Gastón dice:

      Carlos, como bien dices lo barato sale caro. Uno piensa en el costo de $$$ pero se olvida muchas veces de otros costos que vienen asociados: transporte y acceso que cuestan dinero cada día/noche, seguridad que es intangible, y comfort que es otro intangible.

      He pasado por todos los presupuestos de viaje. También la edad te pone en perspectiva. A los 20 años el Ritz Carlton no me importa, jejej.

      Un aspecto positivo de las cadenas de hoteles es que sus propiedades rara vez se encuentran en espacios incómodos respecto de los hoteles independientes.

  2. mau dice:

    Sabes si al comprar por Paypal aplica la protección de compra, en, por ejemplo, un celular? Justamente ahora, estoy comprando un tv de 32″ y no me decido si irme por un TCL en 190 USD o un LG en 280 USD… incluso, el más barato al parecer tiene mejores prestaciones, pero…. que opinas?

    • Gastón dice:

      Sí aplica ya que PayPal es solo el medio de pago como Samsung Pay o Android Pay, etc, pero este beneficio no está dado por PayPal sino por la tarjeta de crédito que tiene que poseer el beneficio. Para serte muy sincero, hace años y años dejé atrás el interés por las TV’s. Terminé comprando una Hisense con Roku TV por USD 180 de 43 y estoy contento y no es porque no pueda pagar o comprar uno mejor o más grande, simplemente va con la necesidad que tenía. Por lo que me dices no eres precisamente un fanático del 4k y las prestaciones high end, por lo que iría por el TCL y me ahorraría el dinero de la diferencia, si te lo pones a pensar, es el 50% del valor del TCL, por lo que si te resulta malo, a los 2 o 3 años tienes de nuevo el dinero para comprar uno otra vez. Si compras con la tarjeta con garantía extendida, tienes 1 año de garantía oficial + 1 por la tarjeta de crédito.

      En donde el ejemplo del artículo podría aplicar en cuanto a la marca o calidad, estaba un Westinghouse y un ONN por casi la mitad de precio… ahi llego al límite de donde el balance precio/calidad se va de mis parámetros.

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