Errores, todos los cometemos, y por momentos parece que nunca aprendemos. En algún momento de nuestras vidas pasaremos por alguna crisis financiera, personal, emocional o de salud. De eso no hay dudas, lo importante es poder salir y cómo salimos del pozo. Es por esto que tener tarjetas de crédito puede ser el camino directo a un problema que nos puede costar algunos años de re-entrenamiento de hábitos, y tener múltiples tarjetas de crédito puede incrementar el peligro aún más.

En 2019 aún hay gente sin tarjeta de crédito, otros con plásticos reservados únicamente para emergencias y aquellos que tienen múltiples ya sea por estrategia o por acumulación involuntaria. Para todos ellos, este artículo. El objetivo de hoy es poner en claro cuales son los errores que debemos evitar al poseer múltiples tarjetas de crédito (o tan solo un par).

No tener un presupuesto hogareño

Vamos, no trato de ejemplificar la necesidad de contratar un contador para que nos haga un balance anual e incluye depreciación de nuestro automóvil y nuestros bienes depreciables. No, simplemente una historia básica con columnas que nos muestren con sinceridad cuánto entra y por dónde, y cuánto sale y en qué.

Tenemos algunos artículos detallados respecto de crear un presupuesto que podrán utilizar al finalizar este artículo:

No solo eso, actualmente hay múltiples aplicaciones para el teléfono que nos ayudan a organizar nuestras finanzas hogareñas. La facilidad de uso de las tarjetas de crédito es lo que puede cambiar nuestro presupuesto completamente. En definitiva, no tenemos que hacer nada mas que extender la mano con el plástico y ya está, el dinero se fué.

Tener un presupuesto nos permite entender exactamente a donde la mano se está liberando con mucha velocidad y exactamente que estamos obteniendo de lo mismo. Esto es incluso más importante cuando todos los gastos pasan por las tarjetas. Es decir, compramos en el supermercado con la tarjeta A y pagamos la gasolina con la tarjeta B. Ni hablar si tenemos una tarjeta C.

Papel, lápiz y ganas de sincerar los gastos. Abran los resúmenes de las cuentas de los últimos 2, 3 o 6 meses y encuentren patrones de gasto en común en donde vean que el uso de la tarjeta de crédito (o portarla) está siendo contraproductivo para su economía.

El costo anual de la o las tarjetas de crédito

El costo anual (y aquel costo mensual) que una gran cantidad de tarjetas de crédito posee es el enemigo de nuestra higiene financiera, aunque no en todos los casos.

Está claro que las tarjetas de crédito con beneficios adicionales que tienen el potencial de darnos valor generalmente traen aparejado un costo anual, mensual o ambos. Son raras las ocasiones en las cuales encontraremos una tarjeta que ofrezca grandes beneficios accesorios (seguros de compra, garantía extendida, etc) a costo anual $0. Las hay, pero muy pocas y en países con mercados financieros más abiertos.

A lo que voy es a lo siguiente, el costo de la tarjeta de crédito tiene que tener alguna correlación con el uso y los beneficios que obtenemos de ella. Por lo que al tener múltiples tarjetas de crédito nos encontraremos con más que analizar respecto de los costos. Es decir, tener una tarjeta de crédito de una aerolínea y acumular millas suena increíble, a menos que la persona que la utiliza no viaja nunca. Esa persona estará tirando el dinero a la basura.

En el caso de las tarjetas con puntos de reembolso o cash back, es probable que podamos obtener un buen beneficio. Pero primero deberíamos comparar cual es el costo anual de tenerla y sacar cuentas de cuánto deberíamos gastar para cubrir ese costo. Si el 50% de nuestro gasto anual nos ofrece reembolso por el total del gasto anual, increíble. En el caso de aquellas que apenas cubrirán el costo anual, tendríamos que ir y justificar los beneficios accesorios y entender si de verdad aplican a nuestra situación.

Poseer múltiples tarjetas de crédito puede ser beneficioso o peligroso

Ejemplos: Si compramos muchos artículos electrónicos al año es probable que la tarjeta de crédito con garantía extendida y protección de compra sea una buena candidata. Si en cambio nuestro hobby es viajar unas cuantas veces al año, justificar el beneficio de accesos Priority Pass y seguros de viaje sea suficiente como para cubrir el costo anual.

Podemos tener múltiples tarjetas de crédito que tengan un costo anual de mantenimiento o renovación, pero estos deben ser justificados y darnos al menos el mismo monto en cuestiones que nos ofrezcan un valor real para nuestra situación personal.

En el caso de encontrar que hay tarjetas de crédito que no nos favorecen o son parte de otro momento de nuestras vidas, no la cancelen de una. Todos tenemos un scoring crediticio, algunos países están más avanzados en su implementación, otros aún lo mantienen como una fórmula alquimista bajo llave. El scoring es el puntaje de riesgo financiero que llevamos basado en nuestro comportamiento con productos bancarios o financieros (tarjetas de crédito, préstamos, cuentas bancarias, etc).

Siendo que una de las categorías que puede afectarnos negativamente es el historial (en años) manejando productos financieros, para no afectar nuestro puntaje antes de cerrar deberíamos proseguir por estas avenidas (en orden):

  • Hablar con la entidad financiera y solicitar el cambio de producto (tarjeta) a uno que no tenga comisión anual (No siempre es posible). Si esto falla…
  • La segunda avenida es solicitar que nos bonifiquen el costo anual de renovación. (Es muy común y en algunos casos tendremos que explicar que de lo contrario la cerraremos). En caso de fallar aquí también…
  • Explorar la posibilidad cambiar el producto a uno que nos favorezca y se justifique (desde el costo anual), o bien uno que tenga un costo ínfimo -aunque no es lo ideal-. Si esta última avenida no funciona…
  • Cerrar la tarjeta de crédito y seguir con nuestra vida.

Olvidarse de utilizarlas en donde más nos benefician

Parece una obviedad, pero tengo amigos que aún hoy utilizan su tarjeta de crédito de cashback que cobra comisión por compras en el exterior cuando viajan al extranjero, y compran en el supermercado con la tarjeta de su aerolínea favorita domésticamente. Uno puede abrir la puerta, pero no la puede atravesar por otros.

El viejo dicho de que el dinero en efectivo es rey, comienza a tener poco asidero en el mundo que ustedes y yo vivimos actualmente. Es claro que Puntos Globales no está siendo leído en una villa tribal en algún punto semi olvidado del planeta. La mayoría de los viejos, nuevos y futuros lectores están de alguna manera relacionados o familiarizados con los tópicos que se presentan. Por eso, el trabajador de a pié que quiere irse de vacaciones con su familia una vez al año seguramente podrá obtener ventajas utilizando su tarjeta que comprando con dinero físico.

Repasemos algunas ideas sobre cómo utilizar eficientemente nuestras tarjetas, a nuestro favor…

  • ¿Compramos un artículo de alto valor? Utilizar tarjeta de crédito con protección de compra y garantía extendida
  • Para las compras regulares. Tarjeta de crédito de millas si viajamos, de reembolso (cashback) si no lo hacemos. ¡Y esto combinarlo con las promociones de descuentos especiales en establecimientos!
  • A la hora de emitir una reserva hacia nuestro próximo destino. Cargar la compra primero en la tarjeta de crédito que nos protege ante cancelaciones, demoras y con seguro médico de viajero, y en segundo lugar de importancia, utilizar la tarjeta de crédito de la aerolínea o compañía de viajes, o bien aquella del banco que más puntos nos ofrezca de bono adicional.
  • Adquisición de un teléfono celular. Aquella tarjeta que nos provea de protección de compra, garantía extendida y si está disponible la garantía de devolución.
  • Compra de millas aéreas. La tarjeta de crédito de la aerolínea en cuestión (parece obvio pero no todos lo ejecutan así)
  • Pagos online de cualquier tipo. Usen una tarjeta de crédito y nunca una de débito (por las protecciones contra fraude)
  • Consumos en restaurantes, bares, y lugares en donde la tarjeta de crédito deja de estar cerca nuestro. No utilice jamás tarjeta de débito en esos casos, utilicen su tarjeta más beneficiosa dependiendo el lugar por seguridad.

Aún cuando carguemos con 5 tarjetas diferentes como para hacer un poker de tarjetas de crédito, utilizar eficientemente los plásticos en las categorías que más beneficios nos ofrecen suena a obviedad, pero no lo es. Visa nos puede ofrecer beneficios accesorios domésticos que Mastercard no, o viceversa.

No pagar la totalidad a fin de mes

El peor enemigo de la utilización de tarjetas de crédito es la deuda acumulada. Esto se potencia al utilizar múltiples tarjetas de crédito ya que si no somos estratégicos y organizados, es fácil perder de vista los consumos, vencimientos y en dónde adquirimos esa deuda (temporal).

Seamos claros, si no pueden pagar el total del consumo mensual a fin del período de gracia, no deberían tener una tarjeta de crédito. La deuda de consumo es negativa, osea perjudicial para nuestra higiene financiera.

Los intereses de las tarjetas de crédito son de los más altos de todos los otros tipos de deuda, siendo generalmente la deuda hipotecaria la más accesible, secundada por las deudas prendarias. Si piensan en consolidar deudas en una sola, es otra mala idea si la higiene personal no está al día.

El doble filo de la compra a crédito es precisamente la facilidad de pasar la tarjeta y asumir que ya está, ya lo obtuve y puedo seguir haciéndolo… hasta que vemos el resumen de cuenta a fín de mes y nos damos cuenta de que algo no está del todo bien.

Lo que nos vuelve al primer punto. Organicen sus finanzas sincerando los ingresos totales y los consumos totales, incluyendo esos $2 que gastamos cada 3 días camino a casa. Una cosa notarán a lo largo de los años, siempre me refiero al consumo hormiga como el enemigo #1 de la buena higiene financiera.

2 Respuestas

  1. sebaspolaco dice:

    Una maravilla, ¡como siempre!

    Abrazoooo

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