¿Cómo rebajar los gastos en épocas de vacas flacas?

Rebajar los gastos es una prioridad hoy más que nunca. Millones de personas desempleadas, otros desempleados involuntarios por la cuarentena o las órdenes de quedarse en casa y las economías personales están devastadas. Es decir, algunas no dan para mas.

Con los pocos ingresos, los ahorros que crujen y la necesidad de mantenernos a flote es importante entender que bajar los gastos es incluso mucho más importante que ganar más dinero. Es decir, mucho tiempo atrás dijimos que rico es el que mensualmente gana $3.000 pero gasta $500 y no el que gana $1.000.000 y gasta $999.999 en consumos. El primero está acumulando riqueza mes a mes y el segundo está dilapidando oportunidades (en principio….)

El objetivo de hoy es exponer ideas sobre cómo rebajar los gastos del hogar en este momento y que de alguna manera quede impregnado a futuro para que los ayude a mejorar su economía personal.

El plan debe incluir techo, alimentación y salud como pilares fundamentales hacia donde el dinero debe dirigirse en épocas de crisis y justamente este es el momento para aplicar dicho plan.

Refinanciando préstamos

La refinanciación de los préstamos puede ser una de las mejores opciones ya que en estos momentos en los cuales los gobiernos buscan inyectar dinero en la economía, existen puertas que se van abriendo respecto de la refinanciación de préstamos existentes.

Claro que esto no es una sábana que alcanzará a todos, pero ciertamente habrá personas o familias que podrán aprovechar esta oportunidad para obtener préstamos a tasas negativas o tan bajas que eran casi imposible de obtener en tiempos anteriores.

Desde nuestra opinión, si el préstamo es a tasa negativa, es decir, el interés está por debajo del nivel de inflación, tomarlo es una buena idea para ahorrar no solo respecto del préstamo que ya teníamos (o la deuda), sino además para bajar el costo mensual desde hoy.

Negociar o modificar pólizas

Las pólizas de seguro de los automóviles, hogar u otros bienes pueden comernos los ingresos de manera silenciosa por estar acostumbrados a ellos. Si bien esto lo deben consultar con su productor de seguros, salir de shopping para buscar cotizaciones de seguros es probablemente la primera opción.

Bajar los costos de los seguros en un momento en que estamos encerrados y nuestro movimiento puede verse significativamente limitado, podría ser el primer paso hacia el ahorro adicional.

En caso de no encontrar pólizas competitivas que satisfagan nuestras necesidades al mismo tiempo que reducen el costo mensual, la segunda opción es alterar los términos y condiciones. Esta parte es la de más riesgo ya que pasar de un seguro de automóvil contra todo riesgo hacia uno en donde ciertos incidentes son prevalentes a cambio de ahorrar puede ser una mala jugada. Por eso, trabajar codo a codo con su productor de seguros es sin dudas el lugar por donde comenzar.

Algunas pólizas como ciertos seguros de vida permiten obtener un préstamo en contra de la póliza a bajo costo o bien retirar el dinero acumulado. Si bien esta puede ser una mala decisión a largo plazo habiendo otras opciones aún disponibles en la mesa, aquellos que lo poseen y están en una situación desesperante deberían contemplar todo bajo el sol que no los meta aún más profundo en arenas movedizas.

Suscripciones

No hay demasiado que decir respecto de las suscripciones. Si estamos pasándola muy mal las suscripciones deberían quedar para otro momento. Esas revistas, juegos, app, canales adicionales y todo lo que no sea necesario debería quedar suspendido o al menos negociado con la compañía prestadora de servicios.

La vida volverá a la normalidad en algún momento, las suscripciones pueden esperar.

Las membresías de los gimnasios, bibliotecas, lugares de entretenimiento, clubes, etc también sufrirán las consecuencias. Nadie está capacitado de acudir a eventos masivos o lugares en donde uno está en contacto permanente con decenas o cientos de otras personas como pueden ser los ejemplos anteriores. No se puede ir al estadio, no podemos ir al gimnasio y tampoco acudir a nuestro club de vinos y lectura de los sábados. ¿Qué hacer? Cancelar. Puede esperar.

Cuidar el gasto de comida

Si en medio del desastre económico estamos siendo afectados directamente en nuestra economía familiar, cuidar a dónde va nuestro dinero es crucial. Gastar en comida es básico y fundamental, utilizar nuestro dinero en comidas con delivery a domicilio rara vez nos ahorre dinero respecto de cocinarnos.

En caso de verdaderamente estar afectados a nivel núcleo familiar, el delivery es un NO NO.

Plan de teléfono, internet y cable

Al igual que las membresías y suscripciones, rebajar el gasto en nuestros planes de telefonía, internet y cable puede dar un espaldarazo a nuestro esfuerzo. Uno puede dejar el cable en pos de internet o al menos negociar una reducción en el costo y aprovechar el Wi Fi a cambio de utilizar internet desde nuestros teléfonos celulares.

Si tenemos la posibilidad, reducir el plan de telefonía a uno pre-pago en donde pagamos solo lo que utilizamos es una fuente eficiente de recorte de gastos recurrentes en tiempos en donde estamos prácticamente encerrados todo el día.

La anualidad de la tarjeta de crédito

No creo que ustedes estén aprovechando su membresía Priority Pass, Centurion Lounge o accesos a los VIP LATAM. Tampoco me parece que están aprovechando la protección de cancelación de viaje, el seguro médico de viajero o sus cupones de upgrade.

Este es el momento para levantar el teléfono y hablar con el banco para negociar. Negociar una rebaja en la anualidad, una bonificación del paquete o la tarjeta o simplemente rebajar el nivel de servicio a una menor, quizá una tarjeta clásica o gold que no inflija daños sobre nuestra economía sobre gastos discrecionales que nos comen mes a mes.

No minimizar ningún recorte

En épocas de vacas flacas rebajar los gastos es importante y la mentalidad debe estar puesta en bajar el exceso. Esto significa honestidad con nosotros mismos para no minimizar el impacto de algún recorte, y al mismo tiempo evitar sobredimensionar la importancia o impacto de mantener cierta suscripción, servicio o contrato ante una emergencia económica.

Observar el tiempo de duración

Nadie puede asegurar hasta cuando estaremos así ya que cada provincia, estado y país tiene una situación totalmente indiferente de lo que sucede en el vecino. Con esto quiero dejar claro que bajar los gastos será visto como un triunfo a lo largo del camino aunque probablemente sea visto con recelo al comenzar a analizar la situación hoy.

En pocas palabras, miremos el bosque y no el árbol ya que necesitamos tener una visión lo más panorámica posible en una época en donde todos hablan y pocos dicen, en donde pocos saben y muchos opinan. Como consecuencia, los hechos y la información que necesitamos se pierde en el ruido de ambiente. A cuidarse.

3 Respuestas

  1. Yo lo lamento un poco por las tarjetas Scotiabank AAdvantage. No las pudieron lanzar en un peor momento. en diciembre de 2019, con la pandemia siendo declara en marzo de 2020. Y si bien, para algunos, esta bien puede ser una temporada de preparación (ganando jugosos bonos de bienvenida, reuniendo millas), frente a un panorama incierto y una fecha inexistente de cuándo volveremos a poder viajar con tranquilidad, acumular millas parece… algo irrelevante.

    No me malentiendan: soy fan del juego de los puntos y millas bancarios o de aerolíneas, y gracias a los mismos he podido obtener experiencias muy positivas en vuelos en clase Business. Solo que frente al estado actual de las cosas, querer acumular millas cuando, quizá, hay otras situaciones más apremiantes (desempleo en millares o millones, recesión económica mundial, etc), este es un juego que ya no me parece tan atractivo – al menos por los próximos meses.

    Aunque ciertamente ambas tarjetas están dirigidas a un mercado premium, muy diferente al que tenía la antigua alianza Citibanamex-AA, quizá dentro de su mercado meta también exista gente (¿la mayoría?) a la que sencillamente no le parezca razonable acumular millas que quién sabe cuándo pueda usar, o contar con una membresía Priority Pass limitada… y cuyos pases bonificados solo estén acumulando polvo. Si tomamos en cuenta que la única otra tarjeta que tiene coemitida con una aerolínea, la Vivaaerobús, redujo sus beneficios drásticamente antes de siquiera cumplir el año, y tampoco olvidamos que los bonos de bienvenida son «promocionales» (con fecha de expiración del 31 de julio; se anuncia en el sitio de AA, no así en el del banco), probablemente el destino de estas tarjetas estuvo sellado desde antes de que vieran la luz pública.

    ¡Coincido! Si alguien, basándose en su situación personal, no ve por qué hacer grandos cambios, ¡maravilloso! Pero, si no es el caso – como seguramente la mayoría lo está viviendo -, ajustar la estrategia de la o las tarjetas de crédito puede ser una extraordinaria manera para ayudar, aunque sea un poco, en este tiempo de vacas flacas. «¿Quiero acumular puntos, millas o dinero en efectivo?» «¿Me quedo con mi misma tarjeta y sigo pagando la misma anualidad, o la reduzco de gama, la reemplazo por otra con beneficios distintos o directamente la cancelo?».

    Ciertamente, es el tiempo para considerarlo.

  2. Luis Butten dice:

    Una opción más es el cashback! Desde los puntos flexibles que se transforman en créditos a la tarjeta, hasta un porcentaje de cada compra que hacemos que se traduce en efectivo adicional. Así sea 0.50%, 1% o hasta 2%, todas las compran suman y, poco a poco, pueden ayudar a amortiguar – o incluso a compensar – un gasto mayor.

    Por ejemplo: ¿Cuánto cuesta una suscripción a Netflix, a Spotify, a YouTube al mes? Con una tarjeta con cashback, ¿cuánto deberíamos gastar para compensar esos gastos, en caso de que no queramos dejarlos? Lo mismo con una tarjeta de crédito premium: ¿cuándo deberíamos gastar al año para compensar total o parcialmente el costo de la anualidad?

    Yo ayer obtuve la tarjeta HSBC 2Now que me bonifica el 2% en todas mis compras precisamente por eso: en estos momentos no me interesa viajar, no se cuándo lo vaya a volver a hacer. Ese 2% es la tasa de reembolso en cashback más alta de todo el mercado mexicano. No quiero Puntos Premier, de Aeroméxico, ni los puntos flexibles de la Citibanamex Premier (que cuentan con un cashback de 0.56%). Pero tampoco quiero cancelar Netflix ni mi suscripción a YouTube. Y, aunque sé que esta situación no durará para siempre (o al menos eso espero), todavía no estoy listo para deshacerme de mi tarjeta Santander Aeroméxico Infinite.

    ¿La solución? Cambiar mi estrategia de tarjetas por una que me otorgue EL beneficio que en estos momentos es primordial: dinero en efectivo (por compras que de todas maneras tengo que hacer, seamos razonables). Afortunadamente, mi nivel de gastos es suficiente para compensar esas pequeñas suscripciones que, aunque innecesarias, ¡cómo alegran la vida! Y, en teoría, para compensar la anualidad de la Citibanamex Premier.

    ¿Quién cambiará de estrategia, aunque sea por solo este año?

    • Gastón dice:

      Estoy de acuerdo, me olvidé de agregar esa opción. Tarjetas de crédito con cash back y aquellas con descuentos especiales en compras básicas como supermercados. Claro que no todos necesitan recortar todos los gastos, pero aquellos que están sufriendo la emergencia al borde del abismo deberían revisar a dónde está yendo el dinero para asegurarse que se alinea a sus necesidades.

      Cambiar la estrategia con la tarjeta de crédito también es importante, mucha gente ya ni piensa en viajar por los siguientes años debido al impacto del virus, ¿para qué mantener un gasto en servicios que no utilizaremos? rebajar o cancelar la tarjeta de crédito o bien pasarse a una de cashback.

      Excelente comentario, Luis!

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