Este fin de año, piénsalo dos veces antes de utilizar tu tarjeta de débito para realizar las compras de fin de año. ¿Regalos para la familia? ¿Vuelos hacia nuestro destino favorito? ¿Una compra muy esperada? La conveniencia y seguridad de la tarjeta de débito no lo es tal.

Uno de los puntos importantes que recalcamos a menudo es el del uso responsable del dinero, y más aún, de las tarjetas de crédito. La tarjeta de débito nos provee de dos funciones extraordinarias, control sobre nuestros gastos en forma de límite, y la posibilidad de acceder a nuestro dinero de manera simple en cualquier lugar del mundo sin acceder a un banco físicamente.

Sin embargo, estos beneficios también son el problema. Cualquier inconveniente al utilizar nuestra tarjeta de débito será un asunto a resolver largo, tedioso y siempre requiere perder los fondos primero y luego pelear por recuperarlos. Esto es así tanto para un abuso en el cobro, como para un robo digital o físico de la tarjeta, y lo mismo sucede en caso de que caigamos presos de un fraude.

Es decir, en caso de que algo salga mal en un sistema que está aceitado para que las cosas salgan de una manera, positiva, crea caos en el sistema, y esto puede significar perder acceso a nuestros fondos para pagar la renta, hipoteca, comprar nuestra comida o pagar los servicios.

Respecto del beneficio de acceder a nuestro dinero en cualquier lugar del planeta, la tarjeta de débito puede traer un segundo inconveniente, el cargo o comisión por gastos en el exterior. Esta comisión puede ir entre el 1% y el 3% del total de la compra. La función de a comisión también está arraigada a las tarjetas de crédito, pero no a todas.

Entonces ¿Por qué deberían repensar el uso de la tarjeta de débito para las compras de fin de año? Por las siguientes razones…

Protecciones de las tarjetas de crédito

Mientras que el control sobre nuestros gastos en forma del límite que nos impone nuestro dinero en cuenta es una excelente forma de mantenernos a raya con los gastos, realizar una compra con tarjeta de débito no traerá ningún beneficio adicional en forma de protección.

Es decir, al pagar con la tarjeta de débito, contamos tan solo con los beneficios que el lugar nos ofrece, es decir, la garantía oficial del producto que compramos, por dar un ejemplo.

Si pagáramos con tarjeta de crédito, incluso las versiones más básicas ofrecen algunas de estas protecciones: compra protegida, garantía extendida, protección de precio y devolución garantizada.

La compra protegida o protección de compra, dependiendo el país y el emisor, es un seguro contra pérdida, hurto o daño a la compra realizada. Es decir, si compramos nuestro teléfono con la tarjeta de crédito y el teléfono se nos cae y se rompe, siempre y cuando esto suceda dentro del período establecido, la tarjeta de crédito nos reembolsará por el costo del arreglo o el valor final del objeto al momento de la compra. ¿Cuánto es el período? Varía de tarjeta en tarjeta, usualmente comprende entre 15 y 180 días. Para más información pueden ver nuestra guía de compra protegida.

En el caso de la garantía extendida, el nombre lo dice todo. Al pagar la totalidad (y en algunas tarjetas, una parte) del producto, nuestra compra queda automáticamente protegida por fallas reparables o no reparables por un año adicional por encima de la garantía oficial. La incorporación de este beneficio, claramente creada como incentivo a que los usuarios realicen más compras con la tarjeta, termina siendo un ahorro importante respecto de las garantías extendidas ofrecidas por compañías de terceros que inflan su valor increíblemente por encima de su validez. Tenemos también una guía al respecto aquí.

Un beneficio o protección menos extendido es el de la protección de precios. Esto nos garantiza que si encontramos un precio más bajo por el mismo producto dentro de los días estipulados, 30 a 120 días típicamente, podemos reclamarle al seguro y nos devolverá la diferencia. (La guía que armamos sobre protección de precios en este enlace)

Por último, entre los beneficios básicos encontramos la devolución garantizada, es decir, una protección que nos reembolsará por el valor del producto en caso de no estar satisfechos con el mismo y que el lugar rechace la devolución. Este es un tema difícil ya que aceptar devoluciones puede ser parte del negocio de las compañías más grandes, pero aquellos pequeños negocios usualmente sufren las consecuencias. Lo que cuenta en este caso es que los productos se devuelven al emisor y no al vendedor, por lo cual no afectamos al negocio de dónde lo obtenemos. Aquí encontrarán todo sobre la devolución garantizada.

$0 de responsabilidad por compras no autorizadas

Las tarjetas de débito tienen incluídas pólizas que garantizan la intangibilidad de nuestro dinero en caso de compras no autorizadas, pero funciona de manera diferente al de la tarjeta de crédito.

Recordemos lo siguiente, la tarjeta de débito utiliza nuestros fondos personales, poniendo en riesgo nuestros valores ante un problema. Al utilizar la tarjeta de crédito, el riesgo lo corre el banco, ya que, siempre y cuando hagamos el reclamo dentro de un tiempo prudencial, los consumos no autorizados serán tratados por el banco, sin afectar nuestro dinero.

Es decir, mientras que en el caso de la tarjeta de débito, una compra no autorizada puede borrar enteramente nuestro dinero en cuenta, incurriendo incluso en sobregiros autorizados (mala idea activarlo), en la tarjeta de crédito el problema pasaría a ser un tema digital que el banco tendrá que resolver mientras nosotros continuamos intocables en nuestra vida.

Esto no quiere decir que no tengamos que llamar al banco, ayudarlos a entender lo que pasó y colaborar con su investigación… pero está claro de que si estamos en Montevideo, Uruguay, y de repente una compra aparece como siendo efectuada en Praga, y en persona, difícilmente podamos estar en dos continentes al mismo tiempo.

Ventajas para compra de vuelos, cruceros, hoteles

El día que WOW Air dejó en tierra a miles de viajeros, sin posibilidad de recuperar el dinero, tuvimos que escribir un artículo respecto de este problema, el cual veníamos advirtiendo.

Aquellos que pagaron con dinero físico o a través de tarjeta de débito perdieron todo su dinero, ya que ambos métodos de pago ofrecen $0 en compensación o protección respecto de dichos problemas. Y como la compañía terminó en bancarrota, si quisiéramos reclamar debemos ponernos en fila detrás de tantos acreedores.

Los individuos que pagaron con sus tarjetas de crédito quedaron cubiertos bajo alguna de las protecciones, incluyendo en algunos casos el de cancelación de viaje. Y como último recurso muchos clientes tuvieron un caso válido para realizar un chargeback, lo cual requiere que el banco recupere el cargo forzosamente y nos devuelva el dinero, algo similar a lo que sucede cuando somos víctimas de un fraude con la tarjeta de crédito.

En conclusión, esta gente recuperó su dinero. Moraleja, poner los gastos de los viajes en las tarjetas de crédito correctas nos ahorra problemas (y provee protecciones).

Puntos, millas o cashback

El último punto es el que se refiere a obtener algún beneficio adicional en forma de descuento, cashback, puntos o millas. La tarjeta de débito funciona con simpleza, pasamos, pagamos, nos fuimos y todo sigue.

Las tarjetas de crédito tienen la misma ventaja, pero con la diferencia de que ante la igualdad de precios, en caso de que no discriminen o adhieran un costo adicional por la transacción, nuestra compra obtendrá algún tipo de beneficio adicional en forma de puntos, millas o cashback.

En caso de no utilizar este método, estaremos literalmente dejando dinero en la mesa. Esto es más importante aún cuando gastamos en el exterior y utilizamos una tarjeta de crédito sin costos de comisiones en el exterior.

Para potenciar aún más las posibilidad de acumulación, es conveniente revisar los portales de las aerolíneas en donde sumamos, o los portales bancarios que ofrecen puntos adicionales por compras en marcas asociadas, lo cual puede reforzar el descuento sobre una compra que ya teníamos planeada.

Conclusiones

Utilizar la tarjeta de débito es sin lugar a dudas un método importante, y único, sobre todo para aquellos que no tienen control suficiente como para utilizar crédito.

Los riesgos de utilizar la tarjeta de débito son grandes, y por momento mucho más de lo que puede significar utilizar una de crédito.

Mi consejo es que si ya tienen las compras definidas o prácticamente reducidas a las mejores alternativas, prioricen la utilización de la tarjeta de crédito con los beneficios o protecciones adecuadas para sacarle el máximo beneficio a la compra.

Respecto de los cuidados de la tarjeta de débito, una opción para aquellos que conocen que tendrían problemas utilizando crédito, la opción más viable es la de tener una cuenta secundaria sin acceso a través de débito. Tan solo dejar los fondos necesarios para las compras rutinarias o esperadas y el resto mantenerlo fuera del alcance del producto.

La alternativa es la de mover los fondos on-demand justo antes de realizar la compra con débito. Y nunca, pero nunca activar el sobregiro, primero porque es un método costoso de crédito, y segundo por los riesgos de tenerlo asignado a la misma cuenta de débito.

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