Nos alojamos en el hermoso y moderno Aloft By Marriott en Dublín, Irlanda. Utilizamos los puntos acumulados de estadías anteriores, la noche sin cargo anual de la tarjeta de crédito Marriott Bonvoy y $0 para disfrutar del centro de Dublín en la semana de San Patricio.

Los hoteles Aloft tienden a ser modernos y con una vibra joven y usualmente estampados con su color favorito, el rosado, como característica de su marca y posición de mercado. No es un hotel precisamente caro, sino que tiene precios razonables que comienzan entre los $140 y $250 para las habitaciones clásicas.

El hotel Aloft se destaca afuera y adentro

A lo largo del artículo se darán cuenta que hay un hilo conductor que está presente en cada foto, el color elegido por la marca para representar su propuesta. Esto se deja ver desde el momento en que nos estamos acercando al hotel desde la ciudad.

En este caso, Aloft Dublín está localizado a dos cuadras de la Catedral de San Patricio, cuatro del Castillo de Dublín y justo a la vuelta de la destilería Teeling en el corazón de Dublín.

Una cuestión extraña es que para llegar a la recepción en realidad hay que ir hasta el piso #7, mientras que el gimnasio se encuentra en el primer piso. ¿Entre medio? Todas las habitaciones.

No dispone de una gran cantidad de amenities ya que se basa en la eficiencia, pero el gimnasia tenía todo lo que necesitaba para mantenerme activo y poner al cuerpo de buen humor.

¿Cómo llegué al hotel Aloft de Dublín?

El hotel costaba tan solo 25.000 puntos Marriott Bonvoy la noche. Tenía 22.000 guardados y un certificado de noche sin costo de hasta 35.000 puntos gracias a la renovación anual de mi tarjeta de crédito American Express Marriott Bonvoy Business que tiene un costo de $95.

Aloft Dublin Marriott Bonvoy

Podría decir que perdí ya que utilicé mi certificado de hasta 35.000 en un hotel de 25.000. Esto es una realidad, sin embargo, el costo de oportunidad de utilizar $0 de mi bolsillo y viajar tan solo con los $600 del pasaje fue suficiente como para convencerme.

El resto de los puntos fueron transferidos en igual cantidad desde Chase y American Express lo cual tuvieron tiempos dispares. Chase tardó 2 días transferir los puntos y American Express me los convirtió instantáneamente. Lo extraño de todo fue que había hecho un adelanto de puntos, osea, había reservado sin tener todos los puntos y se supone que debería haber tenido el 100% en mi cuenta 15 días antes de la reserva.

Esto no fué así, pero la reserva siguió en pié hasta 4 días previos al viaje. Mejor para mi. Sobre todo porque de bolsillo en hoteles desembolsé $0 y me alojé en Radisson Blu Dublín, Hampton Inn Belfast y Aloft Dublín gracias al poder de los puntos. El estatus de élite con Marriott e Hilton me permitieron acceder a beneficios y upgrades de los cuales no puedo quejarme. ¿Como pueden obtenerlos ustedes sin viajar demasiado? Con alguna de sus tarjetas de crédito o con la tarjeta de crédito Platinum de American Express.

El hotel por dentro, piso 7: recepción, bar y lounge

Como bien conté anteriormente, el piso 7 es el que tiene la recepción. Pero no solo eso, también ahí encontraremos el bar, el área de negocios, la terraza y los diferentes lounges de relajación y diversión.

La recepción sostenía una cantidad de iluminación tal que la cámara no tenía forma de obtener una imagen más clara. Luces brillantes blancas y rosas en todas direcciones me indicaban que estábamos en el lugar correcto. Al haber obtenido la habitación con puntos, las tasas e impuestos son $0. Este es un punto a tener en cuenta a la hora de elegir quedarse con puntos o bien con dinero en efectivo.

A la derecha de la recepción se encuentra el bar, uno bien completo como uno podría esperar en uno de estos hoteles y en el medio de la ciudad de Dublín. Cocteles extravagantes, atención al detalle y gran variedad de snacks y bebidas disponibles para los invitados y aquellos que solo quieren sentarse a tomar o comer algo.

Una hermosa terraza con vista al casco histórico de Dublín nos permite disfrutar de un mirador que no necesariamente estará sobrepasado de gente como sí lo podremos encontrar en la torre de Guinness Storehouse. Además, ¿quién no disfruta de la lluvia y el viento de Dublín en un séptimo piso?

Al adentrarse hacia el otro lado de la recepción encontraremos que Aloft nos preparó un área exclusiva para el desayuno, pero que se convierte en business center durante el resto del día. Esto junto a un lounge relajado y casual para sentarse y disfrutar de la compañía.

Como no podía faltar, un sistema de honor en el cual un autoservicio de snacks y bebidas pueden ser adquiridas en el área de descanso, para luego ser pagadas en la recepción. Eso le da a uno cierta sensación de que la educación, el respeto y los valores aún están vivos.

Si hablamos de lounge en un hotel moderno, no nos podía faltar una mesa de billar que vacía nos pedía que la utilizáramos. Sin embargo, estábamos en Dublín y nos quedaban tan solo dos días mas, no ibamos a detenernos ahí.

La habitación moderna de Aloft by Marriott Bonvoy

El pasillo de Aloft nos hace acordar todo el tiempo donde estamos ya que los colores de la alfombra es una firma exclusiva de su propiedad y marca.

Al llegar a la habitación nos encontramos nuevamente con que el lugar no iba a decepcionarnos. Una habitación suficientemente cómoda y amplia como para dormir y trabajar (escribir los artículos y editar material). Como se darán cuenta, la alfombra también continúa dentro de la habitación.

El baño es moderno, eficiente en cuanto al espacio y la ducha tiene mi accesorio favorito, la lluvia vertical. No fue precisamente un hotel de lujo, sino que la propuesta apuesta a la modernidad y la eficiencia. Los amenities dejaron un poco que desear. No es que esto me decepcione, para nada, sino que acostumbrado a lo que Marriott ofrece internacionalmente, esperaba un poco más. Incluso los Courtyard by Marriott ofrecen mejor calidad de amenities en sus propiedades internacionales.

Una cama King con un moderno juego de luces y decoración y unas almohadas suaves como un colchón de plumas me permitió dormir y recuperar energías tras haber manejado por toda la isla durante más de 7 horas en caminos de todo tipo.

Conclusiones sobre Aloft Dublín by Marriott

Si vuelvo a Dublín no dudaría en volver a alojarme en Aloft, el hotel no desentona en ningún aspecto. El único problema que encontré con el hotel es el estacionamiento. A diferencia de mi experiencia en Radisson Blu, en donde el hotel ofrece estacionamiento por 15 Euros por día, Aloft no tiene estacionamiento propio.

El área en donde está ubicado es la zona de estacionamiento roja, la cual cuesta aproximadamente 3 Euros por hora, lo que nos dá un costo de casi 36 Euros por día para poder estacionar el auto. No solo eso, hay que renovar el ticket cada 3 horas, ya sea online o en las máquinas.

Ahora bien, debido a que tan solo pide 25.000 puntos Marriott, es probable que para una estadía extendida, utilizar 100.000 puntos Marriott y hacer uso de nuestra 5ta noche gratis al canjear 4 pueda ser nuestra mejor opción.

Déjenos sus impresiones del hotel, queremos leerlos.

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