¿Ahorrar o invertir?

¿Ahorrar o invertir? ¿Cuál es la mejor opción? ¿Hay que elegir entre una y otra? Si estamos en este punto probablemente se lo debemos a internet y a que llegamos a un nivel de conciencia financiera de otro nivel.

Enhorabuena ver que internet a llegado a millones de personas que nunca en su vida habían pensado en la palabra invertir mas allá de un certificado de depósito a plazo fijo o en algún negocio de matices oscuros tipo piramidales que terminaban en mas llantos que alegrías.

Está claro que internet democratizó el acceso a los múltiples caminos hacia la inversión al punto tal de que hablar de comprar acciones no es algo de marte. Para muchos aún sigue y probablemente seguirá siendo algo lejano o difícil de comprender, pero el acceso se ha extendido en los últimos 5 años mucho mas que en los anteriores 50.

Cuando los humanos tenemos múltiples opciones es posible que también recibamos como un producto secundario la parálisis de análisis que puede causar tener a disposición miles y miles de vehículos de inversión. Sin embargo, antes de llegar a ese nivel tenemos que sobrepasar un nivel de decisión introductorio, una pequeña barrera: ¿Ahorro o invierto?

El ahorro es algo que prácticamente todos los humanos comprenden desde pequeños ya que uno entiende el valor de resguardar un pedazo o porcentaje de lo que tenemos para momentos de crisis o de recursos adicionales. Incluso en los hogares con poca experiencia o educación financiera se puede encontrar la comprensión del valor del ahorro.

Pero cuando además de comprender el sentido de ahorrar incorporamos el de invertir, tenemos que sortear la laguna sobre si ahorrar primero o invertirlo. ¿No es lo mismo ahorrar e invertir? Aunque el primer componente de ambos es idéntico y representa movilizar un porcentaje de dinero fuera de nuestro alcance inmediato, la función de ambas lo hace diferente y por lo tanto desde mi punto de vista uno debería ahorrar e invertir.

El ahorro como base para la inversión

Es claro que si una familia apenas llega a fin de mes con sus necesidades mas básicas el nivel de ahorro y/o inversión será nulo. Para ahorrar uno no solo tiene que tener sus cuentas y finanzas bajo control, sino que además tiene que estar en una posición relativamente cómoda como para saber que a fin de mes le sobrarían recursos.

Sin embargo para ahorrar no hay que esperar a fin de mes, uno de los métodos más eficientes para ahorrar es hacer un presupuesto hogareño y saber de antemano cuánto podemos destinar al ahorro (y por consiguiente a la inversión). En el mundo ideal uno quisiera ahorrar un 20% o 30% mínimo, pero en la práctica puede ser imposible cuando mantener el techo bajo nuestras cabezas absorbe un 50% de nuestro ingreso.

Aún cuando el ahorro mensual pueda ser del 10% de nuestro ingreso, lo ideal es que lo separemos apenas recibimos el dinero y de forma automática.

Desde mi punto de vista, tener acceso a invertir el dinero es un camino irrevocable para una vida mejor en el futuro, un futuro lejano y cuanto antes comencemos a invertir, más nos lo agradeceremos. Al mismo tiempo creo que si tenemos la capacidad de ahorrar es clave que antes de ponernos a invertir podamos generar un colchón de emergencia de entre 4 y 6 meses de nuestros gastos básicos + alimentos.

Si tomamos en cuenta el ahorro del 10% mensual, nos tardaría 10 meses conseguir ahorrar el primer mes de emergencia. Sin embargo habría que ver qué porcentaje de nuestros gastos se van en cuestiones no esenciales y con las cuales no contaríamos en caso de una emergencia.

Supongamos que ganamos $1.000 al mes, guardamos $100 y de los restantes $900 hay $150 que los utilizamos en entretenimiento, viajes, shopping y vida social. Nuestro presupuesto esencial estaría en $750 mensuales por lo que nos tomaría siete mes y medio llegar a guardar el primer mes de emergencia.

¿Qué tiene que ver ahorrar en un fondo de emergencia respecto a invertir? Mucho, ya que primero que nada nos acostumbramos a organizar nuestras finanzas en donde primero nos pagamos a nosotros mismos con esos $100 todos los meses. Segundo porque una vez que estamos en una posición mucho más sólida respecto de nuestras finanzas y dejamos de pensar en que pasaría mañana si nos quedamos sin ingresos, podemos salir a tomar un poco de riesgo e invertir.

Invertir con los pies sobre el piso

Bajo la misma premisa de ahorrar ese 10% mensual, llegará un punto en el cual podremos mover esa masa de dinero mensual de la caja de ahorros hacia la cuenta de inversión. Esa cuenta puede ser una app en el teléfono o un broker que nos ofrece la cuenta y en algunos casos la asesoría.

Cuando llega el momento de invertir nos encontraremos con palabras técnicas, vehículos magnificados como si fueran multiplicadores de puntos de tarjetas de crédito, acciones, bonos, ¿Cripto? e infinidad de opciones. No tenemos nada que probarle a nadie, simplemente estamos invirtiendo para obtener una renta o ver crecer nuestro capital a futuro.

Personalmente prefiero la inversión a mediano y largo plazo, lo que para mi significa comprar activos con la intención de mantenerlos al menos 5 años en mi portafolio, pero con la visión de mantenerlos 10 o 20 años en el futuro. Pero tendrán tantas voces como vehículos de inversión y estarán quienes les dicen que tienen que hacer day trading o seguir análisis técnico o lo que fuera.

Lo mejor que pueden hacer es comenzar a poner el dinero en la cuenta y no hacer movimientos hasta no haberse informado de fuentes confiables o bien contactar a un asesor financiero o dos para ver que opinan. Recuerden que al final del día hasta los oráculos mas billonarios de este planeta pierden dinero y fallan en sus pronósticos.

Si tienen demasiadas dudas, hay un consejo ofrecido por Warren Buffett que puede aplicarse a aquellas personas que están pensando en el largo plazo y no quieren ni tienen el tiempo de estar analizando los extractos financieros de las compañías: comprar un fondo compartido que indexe su valor pegado al SP500 o alguno de los índices mayores de USA y mes tras mes continuar agregando capital.

Porque hay que invertir

Invertir es la búsqueda del crecimiento de nuestro patrimonio, algo que nos permita NO depende únicamente de nuestro salario, pensión, retiro o jubilación en el futuro. Generalmente se trata de algo a largo plazo y mas aún cuando hablamos de individuos con una pequeña capacidad de inversión.

La primera barrera es siempre psicológica y está relacionada al retorno sobre el capital. ¿Quién se puede emocionar cuando a final del año obtuvo $10 sobre $100? Alguno pensará que mejor vivir esos $100 hoy, pero lo cierto es que si ponemos $100 todos los meses y cada uno de esos $100 estarán computándose en el crecimiento de su dinero, incluyendo las nuevas ganancias. En un período largo de 10, 20 o 30 años esos $100 mensuales se convertirán en un arma de acumulación de patrimonio gracias a lo que se llama interés compuesto, muy efectivo cuando se aplica en inversiones que pagan dividendos o intereses de manera regular.

Tras un largo período de acumulación llegará un momento en el que la cantidad de dividendos (el reparto de ganancias de la compañía para sus dueños/accionistas) o intereses será superior al dinero que ingresamos en la cuenta mensualmente, tomando vida propia. Esto se debe a que ya no solo son las acciones originales las que nos pagan regularmente, sino todo el capital recibido en forma de ganancias año tras año.

Esa es la principal diferencia a la hora de ahorrar digamos $12.000 en 10 años o invertir $12.000 en 10 años. Por otra parte, invertir tiene mas riesgos y siempre existe la posibilidad de perder una buena parte del dinero, aunque en el caso de los portafolios indexados que incluyen 500 empresas difícilmente terminemos con un valor $0 ¿Se imaginan que las 500 empresas mas representativas del mercado de USA desaparecen al mismo tiempo?

Ahorrar nos permite poner el dinero de manera segura en el banco, dejarla en un certificado de depósito a plazo fijo y olvidarnos. Esta opción también posee la capacidad de generar interés compuesto, sin embargo la tasa de interés que se paga por este tipo de inversión es bajísima y usualmente queda apenas por debajo de la inflación de un país o apenas por encima. De ahí la diferencia entre los riesgos y la posibilidad de ganancias.

Otros medios de inversión

No siempre invertir tiene que ver con la bolsa de valores ya que uno puede invertir en un emprendimiento propio, asociarse como inversor de capital en el emprendimiento de otra persona o grupo de personas, ingresar en un pool de dinero para vehículos de inversión o incluso en Real Estate, entre tantas opciones.

Sucede que algunos de estos otros ejemplos pueden quedar no solo fuera del alcance por la cantidad de capital, sino además conllevan otros riesgos respecto de la legalidad de realizarlos correctamente, los riesgos que conllevan y su propia tolerancia al mismo y hasta el camino a allanar para alcanzarlos ya que muchas veces uno debe conocer a la gente correcta o tener el networking preciso.

Conclusiones

Si tienen la posibilidad y aún están en sus 20, pónganse el chip de pensar su dinero a largo plazo y dejar -parcialmente- la gratificación inmediata de hoy por una gratificación a futuro. Si están en sus 30 o 40 todavía hay tiempo para hacer crecer el capital, lo cierto es que cuanto más tiempo tengan, mayor será la capacidad del interés compuesto de volverse una bola de nieve, una avalancha que incrementará el capital de una manera que el ahorro simple no puede.

El acceso a la información está al alcance de los dedos, pero si tienen alguna duda, paguen por información fidedigna por parte de sus contadores, abogados y asesores financieros profesionales.

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